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¿Hacia dónde va ?el mercado de deuda?
En México, el mercado público de deuda ha tenido una evolución errática. Fue a partir de algunos años atrás que se detonó de manera exponencial su crecimiento y diversificación. A fines del siglo XX eran contados los emisores de deuda.
Si bien existían algunas colocaciones de tamaño importante, al mismo tiempo pequeñas empresas emitían montos menores entre unos cuantos. Consideremos que en el 2001 el valor de deuda era de poco más de 14,000 millones de pesos; dicho monto se duplicó al siguiente año para alcanzar casi 39,000 millones de pesos y podría decirse que el verdadero despegue del mercado fue en el 2004, cuando se alcanzaron poco más de 140,000 millones de pesos.
Desde entonces, casi todos los años el monto ha aumentado con algunas excepciones, como fue en el 2014, cuando se colocaron alrededor de 271,000 millones de pesos, monto menor al pico en el 2013, cuando el valor emitido fue de poco más de 287,000 millones de pesos.
Sin duda alguna, la existencia de un mercado secundario de bonos de deuda es importante para el desarrollo del mercado primario. Ello se debe a que en la medida en que los inversionistas tengan la seguridad de poder ajustar sus tenencias de uno u otro emisor o tipo de emisores cuando sus criterios o reglas de inversión así lo aconsejen, habrá un mercado en el cual cerrar la venta en condiciones de una razonable liquidez.
Buena noticia es que en México, parte de este impresionante desarrollo del mercado de bonos lo constituye la gradual aparición de un mercado secundario de deuda bursátil. Esto contribuye a que las nuevas emisiones tengan un mejor o más preciso precio de salida en el mercado primario.
Al poder mapear en un cuadrante todas las emisiones vigentes en un momento del tiempo en el mercado secundario, (por ejemplo con una misma calificación, digamos Aaa.mx / mxAAA ), correspondientes a diversas empresas respecto del plazo de cada emisión medido en años y respecto de la sobretasa de interés que paga cada una de esas emisiones, los inversionistas pueden tomar decisiones de compra en el mercado primario con un menor nivel de incertidumbre respecto de si están pidiendo mucho o están dejando dinero en la mesa . Con ello se beneficia el mercado en su conjunto y tienen emisores (los vendedores del instrumento) e inversionistas (los compradores) mejores bases para negociar montos y precios.
La disciplina que ha tenido el gobierno mexicano desde hace más de 15 años para crear dos curvas de rendimiento para la deuda pública mexicana, una en pesos y otra en dólares, ha permitido que no sólo en el mercado local de bonos sino también y especialmente en los mercados internacionales, se cuente con una curva larga para la deuda mexicana, lo cual ha permitido que grandes empresas hayan sido exitosas al colocar bonos en los mercados internacionales a 30 años y perpetuos respectivamente.
Hay que considerar que la crisis financiera trajo beneficios importantes para que muchas empresas se encuentren en el mapa de los inversionistas de largo plazo, principalmente de Estados Unidos y Europa; sin embargo, hay factores que en los últimos meses han generado niveles de incertidumbre y la consecuente elevación de la volatilidad en los precios de los bonos, de tal manera que tanto México como otros países, transitan por momentos donde los mercados internacionales y, posiblemente el nacional, también tengan dudas respecto de hacia dónde deben estar los precios de los bonos en el contexto de la caída de los petroprecios y la eventual alza de las tasas, sin mencionar otros factores de incertidumbre, como el aterrizaje de la economía china o la situación de Rusia, o los efectos que el nuevo gobierno griego pueda tener sobre la eurozona.
Con todo ello, los mercados de deuda -nacional e internacional- pasan por momentos de pausa que seguramente, como ha ocurrido en otras etapas, se irán recuperando gradualmente.
Bajo este contexto y para concluir, puede ser buena señal que el gobierno mexicano haya colocado la emisión de deuda de enero pasado con la menor tasa de interés de la historia de un bono mexicano, además de emitir un bono de 30 años en el mercado de euros, lo que refleja el interés de los inversionistas internacionales por instrumentos de deuda emitidos por el gobierno federal.
* Presidente del Comité Técnico Nacional de Finanzas Corporativas del IMEF.