Grata impresión me causaron cada uno de los artículos que conforman el libro Hacerlo bien y hacer el bien, en una coedición  del Centro de Investigación en Iniciativa Empresarial de la empresa Ernst&Young y el IPADE, coordinada por el doctor José Antonio Dávila.

Como señala el libro, las empresas no surgen de forma espontánea. Las forman las personas que toman la iniciativa, buscan el capital y atraen al talento necesario, impulsadas por su pasión, intuición y motivos. Este centro de investigación estudia la tarea empresarial y directiva de la empresa y las personas que toman la iniciativa empresarial —los empresarios— que, en última instancia, son a quienes se debe la razón de ser del IPADE, que acaba de celebrar las fiestas de su quincuagésimo aniversario.

En la obra se incluyen, en primera instancia, los capítulos que hablan del entorno en que la empresa y el empresario se desempeñan: “Economía de mercado: la empresa al servicio del consumidor”, del doctor Arturo Damm Arnal; “Equidad, justicia y clima de negocios. ¿Es México un enfermo crónico?”, del agudo filósofo, ensayista y novelista, el doctor Héctor Zagal Arrreguín; “De los átomos a los bytes en dos generaciones”, de Rossana Fuentes Berain Villenave y Guillermo Ortega Rancé; “La confianza deja de ser un recurso escaso”, de Patricia Montelongo y de la Parra; “Las comunidades de emprendedores: el más poderoso centro de desarrollo de talento de la era moderna”, de Jorge Llaguno Sañudo; “Emprendedores, héroes y superhéroes, ¿para qué sirve una mitología contemporánea”, de Rubén Urtuzíastegui Jiménez, y “Políticas públicas incluyentes de apoyo al ecosistema emprendedor”, de Roberto Manríquez Delgado y Adriana Tortajada Narváez.

Posteriormente figuran los temas propios del trabajo del emprendedor y del empresario: “Iniciativa empresarial intergeneracional: el caso PROEZA”, de Rosa Nelly Trevyno-Rodríguez; “Family Offices, inversiones catalíticas en el entorno empresarial mexicano”, de Jaime García Nieto y Juan Manuel Quiroga Fernández; “Search Funds, vehículo de inversión para el desarrollo de empresas con un potencial de crecimiento contenido” de Gustavo Fernández de Loyola; “Una perspectiva para habilitar la interacción entre la empresa establecida y los emprendedores en el contexto de México”, de Luis Antonio Paredes Izaguirre y Gabriel Charles Cavazos; “El efecto multiplicador de los emprendedores”, de Pilar M. Aguilar Pariente y José Antonio Dávila Castilla, “Emprendedores sociales aspiran a cambiar la brújula del mundo”, de Armando Laborde de la Peña, Rodrigo Villar Esquivel, Erik Wallstein Almegard y José Antonio Dávila Castilla.

La obra concluye con el capítulo “Hacerlo bien y hacer el bien”, en donde José Medina Mora Icaza, Xavier López Ancona y Vicente Fenoll Algorta narran en primera persona cómo fundaron e hicieron crecer sus empresas, cómo buscan incidir en su comunidad y cómo impulsan a los emprendedores.

El escritor español José Antonio Marina, en su estupendo libro Inteligencia creadora define la creatividad como “la capacidad de producir intencionadamente sorpresas eficaces”. Esto es sin duda algo a lo que aspira este libro: inspirar a muchos para incrementar y acrecentar las sorpresas eficaces, concluye José Antonio Dávila.

El libro se lee de cabo a rabo sin perder un solo artículo de contenido provechoso. Está además redactado en forma muy poco espesa, como una novela, donde un artículo es complemento del siguiente como la armonía de una sinfonía. Hacía tiempo que no veía un libro tan bien redactado y complementado, con una prosa accesible y provechosa. Felicidades a sus autores y en especial a su coordinador José Antonio Dávila y a Editorial LID por su trabajo editorial. Ojalá sea el inicio de una serie de libros provechosos que produzca el centro sin interrupción.

*Máster y Doctor en Derecho de la competencia, profesor investigador de la UAEM y socio del área de competencia, protección de datos y consumidores del despacho Jalife& Caballero.