Era una renuncia esperada. Todo el mundo suponía que iba a ocurrir, aunque nadie sabía cuándo.

Finalmente, el comisionado presidente de la Comisión Reguladora de Energía (CRE), Guillermo García Alcocer, anunció su renuncia, a partir del próximo 15 de junio.

En una larga carta de cuatro cuartillas explica sus razones, aunque un par de frases sintetiza su principal motivo.

Dice textualmente: el órgano de gobierno (de la CRE) tiene hoy una nueva composición con una visión mayoritaria diferente. Tenemos —agrega— puntos de vista y enfoques técnicos incompatibles.

García Alcocer, hay que decirlo, defendió a capa y espada la autonomía de la CRE.

Con valentía, pero sobre todo con honestidad intelectual, resistió los embates en contra de la autonomía regulatoria que ha venido realizando este gobierno en contra de todos los órganos reguladores.

Para empezar, se negó a renunciar a su puesto, tal y como se lo pidió —a él y al ahora expresidente de la Comisión Nacional de Hidrocarburos, Juan Carlos Zepeda—, en su momento, la que luego sería la secretaria de Energía, Rocío Nahle.

El todavía comisionado presidente se empeñó en evitar la aprobación de la resectorización, como se nombró en su momento, a la eliminación de la autonomía de la CRE.

El intento, en virtud del apoyo nacional e internacional que recibió el órgano regulador, no prosperó.

Sin embargo, luego vinieron los ataques verbales en su contra del director de la Comisión Federal de Electricidad, Manuel Bartlett, de la secretaria Nahle y del presidente de la República, quien desde una de sus conferencias mañaneras, y con el respaldo de la Unidad de Inteligencia financiera, de Santiago Nieto, y de la secretaria de la Función Pública, Irma Eréndira Sandoval, lo acusó de conflicto de interés.

La acusación nunca prosperó, simple y sencillamente porque García Alcocer no tiene “cola que le pisen”.

Sin embargo, para blindar su seguridad jurídica, tuvo que invertir todos sus ahorros.

Las acusaciones fueron en su contra y varios de sus familiares. Fueron acusaciones infundadas e injustas.

García Alcocer es un hombre honrado, que vive de su salario, y en ningún momento a lo largo de su desempeño en la CRE, ha cometido irregularidad alguna.

Su pecado fue simplemente ser un convencido de la necesidad de aterrizar la reforma energética, aprobada en el sexenio de Enrique Peña Nieto, y darle estructura y solidez a la Comisión Reguladora de Energía, bajo el concepto pleno de autonomía.

Su honradez intelectual le permitió enfrentar el cambio radical que vino con el nuevo gobierno, el embate presidencial y las acusaciones falsas en su contra.

Se va con la frente en alto y con la satisfacción de haber intentado salvar la autonomía del órgano regulador.

Su renuncia es una decisión personal, luego de la crisis reputacional y familiar que tuvo que padecer, y con el convencimiento de que a estas alturas será prácticamente imposible continuar realizando el trabajo con la visión original que se venía desarrollando en la Comisión Reguladora de Energía.

La CRE pierde a un funcionario especializado de primera y el órgano regulador seguro comenzará a desdibujar lo que todavía le queda de autonomía.

Lo que viene seguramente es la autorización de la CRE para que Pemex y la CFE vuelvan a tener su condición monopólica. Al tiempo.

El peor momento

Nunca es el mejor momento para padecer una guerra comercial, pero a México le tocó el peor momento para registrar la amenaza arancelaria de Donald Trump.

Es un mal momento por dos motivos: 1.- El próximo 18 de junio, Trump anunciará su reelección y en consecuencia tanto la ratificación del T-MEC como la posibilidad de evitar la aplicación del arancel creciente de 5% a 25%, tienen una fuerte carga político-electoral.

Y 2.- La guerra comercial entre Estados Unidos y China recrudeció este fin de semana. China anunció que tomará medidas de represalia en contra de Estados Unidos. Gravará la mayoría de las exportaciones de Estados Unidos a China. Además bloqueará el comercio de algunas empresas estadounidenses con China, tal y como lo está haciendo EU con la empresa china Huawei.

Hasta ahora el gobierno de la Cuarta Transformación, encabezado por el presidente Andrés Manuel López Obrador, veía desde lejos el pleito EU-China porque las cifras de comercio exterior de México con EU mejoraron en virtud de ese conflicto.

Pero a partir del jueves pasado, cuando el presidente estadounidense lanzó su ofensiva comercial contra México, las cosas están color de hormiga. Apenas mañana la delegación mexicana será recibida por las autoridades estadounidenses y por los tuits de Trump, se ve poco factible que tengan resultados positivos.

El plazo es muy corto y hay quienes apuestan doble contra sencillo de que el equipo mexicano no podrá detener la andanada arancelaria y se esperan consecuencias muy severas, de entrada en los mercados financieros y específicamente el tipo de cambio frente al dólar.

Por cierto que la depreciación que ha registrado el peso frente al dólar, a partir del anuncio de Trump en contra de México, ha dejado bien clarito que no es la política económica del gobierno lopezobradorista la que ha permitido gozar de la relativa estabilidad cambiaria.

ATISBOS

CONTRACCIÓN.- Independientemente de los potenciales y nocivos efectos que tendrá la aplicación de aranceles a todas las exportaciones mexicanas, lo cierto es que ya se observan señales de contracción económica. Revela el Indicador IMEF Manufacturero que en mayo se registró una disminución de 2.6 puntos y se ubicó en 49.4 unidades en su serie desestacionalizada, con lo que regresó a zona de contracción.

Marco A.Mares

Periodista

Ricos y Poderosos

Ha trabajado ininterrumpidamente en periódicos, revistas, radio, televisión e internet, en los últimos 31 años se ha especializado en negocios, finanzas y economía. Es uno de los tres conductores del programa Alebrijes, Águila o Sol, programa especializado en temas económicos que se transmite por Foro TV.