En esta columna hemos hablado muchas veces sobre cómo nos afectan los problemas financieros. El sentir que se nos ha terminado el dinero y faltan unos días para que caiga la siguiente quincena puede generar muchísima ansiedad. Un alto nivel de endeudamiento o el hecho de que suceda algo inesperado que afecta nuestra estabilidad financiera puede generar niveles inusitados de estrés y otros problemas de salud mental, como depresión.

La inestabilidad financiera y mental son problemas comunes y usualmente van muy de la mano. De hecho, ambas tienden a exacerbarse mutuamente, llevándonos por un espiral descendente (círculo vicioso) que se vuelve peor con el tiempo, a menos que busquemos ayuda.

Las cifras, desde luego, lo respaldan. De acuerdo con el Money and Mental Health Policy Institute en Gran Bretaña, casi la mitad de las personas con deudas tienen un problema de salud mental. De ellas, 86% menciona que su mala situación financiera los ha agravado.

Las deudas y nuestra salud mental

Como podemos imaginar, una de las principales fuentes de tensión en cuanto a salud mental se refiere son las deudas. La depresión, la ansiedad y los desórdenes psicóticos son los principales síntomas de salud mental asociados con las deudas, además de incrementar el riesgo de abuso de sustancias adictivas. Un estudio publicado en Psychological Medicine destaca que los consumidores que tienen problemas para pagar su renta o hipoteca experimentan niveles de estrés similares a aquellos que están pasando por un divorcio difícil, o que han perdido su trabajo. La encuesta “Stress in America” que realiza la American Psychological Association muestra que para 63% de las personas, el dinero (o la falta de él) es una fuente muy significativa de estrés.

El estrés afecta la forma cómo gastamos y manejamos nuestro dinero

Los problemas de salud mental pueden exacerbar problemas financieros, así como éstos pueden empeorar aquellos (como ya mencionamos, es un espiral, lo cual hace difícil distinguir qué fue primero). Así, personas con problemas de salud mental pueden ser más propensos a tomar decisiones irresponsables de gasto o incluso ignorar pagos tardíos.

Por ejemplo: un problema de depresión y bajos niveles de energía puede generar que las personas tomen decisiones impulsivas de gasto, que les hacen sentir bien en el momento, hasta que llega el estado de cuenta de su tarjeta de crédito. Lo cual a su vez agudiza su depresión. O bien, personas con ansiedad pueden decidir que lidiar con altísimas deudas en tarjeta de crédito es demasiado difícil, y entonces evaden el problema por completo.

Mejorar nuestra situación financiera ayuda

Otros estudios demuestran cómo mejorar la situación financiera puede impactar positivamente en la salud mental. Por ejemplo, uno refiere que 43% de las personas que se vieron en la necesidad de refinanciar su crédito hipotecario, porque ya no podían pagar, sintieron un impacto positivo en su salud mental. Queda evidente que quitar una pesada carga de nuestros hombros puede ser muy liberador, no sólo en el aspecto financiero, sino también en el mental.

Dada la estrecha relación que hay entre la salud financiera y mental, en muchos casos es necesario buscar ayuda profesional.

Recuerda que hoy jueves 16 de diciembre a las 18:00 participaré en un webinar gratuito con Grupo Médico Carracci sobre este apasionante tema. Encontrarás la información en el post fijado en mi cuenta de twitter.

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Joan Lanzagorta

Coach en Finanzas Personales

Patrimonio

Ejecutivo de alto nivel en seguros y reaseguro con visión estratégica de negocio, alta capacidad de liderazgo, negociación y gerencia.

Además es columnista de Finanzas Personales en El Economista, Coach en Finanzas Personales y creador de la página planeatusfinanzas.com

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