Los casos de negligencia médica que se hacen públicos siguen presentándose en las entidades de la República, pero seguramente son muchos más los que no se conocen. Todos recordamos las imágenes que a fines del 2013 dieron la vuelta al mundo de mujeres en Oaxaca, Chiapas y Puebla, que dieron a luz fuera del hospital, sumado al del jornalero lastimado de la columna que murió afuera de un hospital público en Guaymas, Sonora, sin ser atendido.

A partir de tales escándalos, la secretaria Mercedes Juan convocó entonces a una reunión extraordinaria del Consejo de Salubridad General, que aglutina a los titulares del Sector Salud en cada estado, ahí se marcó la directriz de que en los hospitales del sector salud federal cualquier enfermo sea atendido. Es evidente que eso no se ha cumplido. Hace unos días un hombre murió frente al Hospital General Jesús Kumate, en Cancún, Quintana Roo, donde le negaron la atención médica.

El problema es mucho más complejo de lo que parece y requiere un cambio profundo en la actual gestión hospitalaria.

La Secretaría de Salud federal presentó a los secretarios de Salud de todos los estados un nuevo modelo de gestión hospitalaria, donde el objetivo es mejorar la calidad en la atención médica a los pacientes, pero también incidir en un mayor compromiso del propio paciente y sus familias por cuidar su salud. El primero que levantó la mano fue Campeche y este mes empezará formalmente a aplicarlo; la idea es que al ir viendo resultados se vaya replicando en otras entidades.

Este proyecto fue desarrollado por el doctor Francisco Navarro Reynoso, quien dirigió el Hospital General de México en el DF con óptimos resultados (derivó en la Universidad del Hospital General de México), ahora es Director General de la Coordinación de Hospitales Federales de Referencia. Él plantea un cambio completo en la forma de enfocar la atención a la salud: en principio hace ver que ya debe superarse aquello de que todo el sistema de salud esté en torno del paciente, que más bien el paciente deje de ser el centro para que junto con su familia -es decir, la sociedad- se sienta integrado como participante activo del equipo que trabaja en favor de la salud.

El proyecto ubica a 25 integrantes que trabajan en todo equipo médico -no sólo los profesionales de la salud, sino también los de intendencia, informática, administración, etcétera, incluso el sindicato- y propone que se conviertan en 26 al unirse el paciente como parte del equipo, empezando por una cultura de autocuidado. Para ello, plantea trabajar en cinco rubros: atención médica de calidad, educación, capacitación, administración e investigación.

El modelo pone énfasis en la necesidad de dar incentivos -no económicos- para que los directivos se ensucien los zapatos. La primera apuesta es a la capacitación y educación con reconocimiento para generar con ello que el trabajador del hospital -normalmente con vocación- se sienta reconocido y que esa vocación interna que antes nadie les reconocía se torne en mayor entrega y conciencia. A su vez, mediante un programa de universidad del paciente, éste se convierta en capacitador y replicador hacia otros pacientes.

En la capital del país, ya se empezó a aplicar el modelo en el Hospital Juárez, en el Manuel Gea González, en el de la Mujer, en el Hospital Juárez del Centro y en el Hospital Homeopático. Conforme se demuestre el éxito del programa, el doctor Navarro confía en que vaya detonando más hacia el interior del país.

Twitter: @maribelrcoronel