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Opinión

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Estados Unidos: A paso lento, pero sostenido

Varios problemas del escenario económico-financiero global no se han solucionado, pero el telón de fondo luce mejor que hace seis meses atrás. Las variables a considerar por los inversionistas en los diferentes ámbitos, tales como la salud corporativa, indicadores económicos, valorizaciones y sentimiento de mercado, no reflejan una tendencia única y las divergencias son grandes.

Pero el factor político que sembró la alta incertidumbre de 2011 y 2012 se ha calmado, más en algunos países que en otros y uno de ellos es Estados Unidos. Por eso, a pesar que los precios de las acciones norteamericanas han avanzado significativamente en el último tiempo, aún lucen atractivas.

La economía estadounidense crece moderadamente (alrededor de 2%) y la inflación está anclada en menos de 2% anual, lo que evita alzas bruscas en las tasas de interés. Por lo tanto, la liquidez es, y seguiría siendo, en el corto/mediano plazo, abundante.

El desempleo está bajando y asciende a 7.7%, luego de haber alcanzado 10% como consecuencia de la crisis 2008-2009. Se está dando un momentum positivo, como se dice en jerga financiera, y significa que los datos económicos resultan mejores a lo proyectado.

En el plano fiscal, más que la reducción del gasto y el alza de impuestos en sí, lo relevante es la disminución de la incertidumbre política. El índice Economic Policy Uncertainty cayó a su nivel más bajo en dos años. Ello porque a principio de este año se evitó caer en el denominado "acantilado fiscal" (Fiscal Cliff), mientras que el Sequester (recortes de partidas de gasto, particularmente en defensa y salud, que entraron en rigor a partir de marzo) no tendría un impacto significativo en la economía, pues, de todos modos, el gasto aumentará este 2013 con respecto al año anterior.

El "techo de la deuda" (debt ceiling) volverá a ser un tema de discusión a mediados de mayo. Sin embargo, el consenso de los analistas es que para entonces el presupuesto estará aprobado con un mayor "techo" y nuevos recortes en el gasto fiscal a futuro.

Por el lado de las empresas, nuevamente, los resultados a diciembre de 2012 fueron predominantemente mejores a lo esperado, con las ventas de las empresas del índice S&P 500 creciendo 3% y las utilidades 8 por ciento.

El desarrollo de tecnología para la extracción y la abundancia de reservas de gas de esquisto (shale gas) en ese país, pueden estar llevando a Estados Unidos a la independencia energética, lo que mejora las perspectivas también en el largo plazo.

Las valorizaciones lucen atractivas. El S&P 500 transacciona en torno a 1,550 puntos, marginalmente sobre los niveles alcanzados a comienzos del 2000. No obstante, en ese entonces la utilidad operativa era de 54 dólares por acción mientras que se espera que en 2013 alcance 111 dólares. Es decir, las compañías del S&P producen el doble de utilidades, pero el mercado sólo paga la mitad del precio que hace 13 años (14 veces precio/utilidad).

En la medida que la incertidumbre se mantenga "a raya", el momentum positivo de la economía norteamericana se traduciría en los mercados. Además, que una mayor confianza reactivaría los planes de inversión de las compañías, cuyos balances actualmente están con máximos de caja (más de 1 trillón de dólares, según nomenclatura anglosajona). Así, los precios accionarios gozarían de más apoyo por fundamentos corporativos -además de económicos- pues aumentaría el potencial de crecimiento de las compañías.

*Columna de Jimena Llosa, Gerente de Estrategias de Inversión de Compass Group, publicada en Economía y Negocios el 13 de marzo de 2013.

fondos@eleconomista.com.mx

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