El Covid-19 lo único que nos trajo fue al sub., fuera de López-Gatell, lo demás ya estaba rondándonos, ensombreciendo la vida pública y lacerando las vidas de muchos mexicanos. Elijo cuatro fenómenos que ya estaban aquí antes de que nos obligaran a poner atención cada día en ese muestreo de enfermos que no sirve para decirnos cuántos hay. 

  1. La violencia homicida. En México hay más muertos de los que deberíamos tener, más armas de las que deberíamos guardar y menos castigo del que quisiéramos ver. La Guardia Nacional se desplegó para contener al crimen organizado antes de que nos diéramos cuenta de que éste no se guarda en cuarentena y que, en todo caso, se reconfigura más rápido que la industria legal, mientras que las estrategias desde las instituciones van con pies de plomo o pies chuecos. Muy chuecos: sin criterios objetivos para la distribución de elementos, con órdenes de dejar la seguridad para ayudar con la pala en Santa Lucía y sin pesos para hacer fuertes a las fuerzas locales.
  2. La violencia de género. El confinamiento está haciendo sufrir a las mujeres, gritan alarmados los encabezados de los diarios. ¿Perdón? Las mujeres ya vivían en esas casas de 38 metros cuadrados, con esos hombres emocionalmente tullidos, en condiciones de pobreza o en contextos de buen pasar pero igual con machos de atar. Esas mujeres llamaban por miles para pedir auxilio encontrando incompetencia en las instituciones y más violencia en casa por andar de soplonas. Muchas ni auxilio pidieron. Muchas fueron silenciadas.
  3. La tentación autoritaria. ¡Pero es que el Presidente se aprovecha de la emergencia para hacer del gasto un asunto de contentillo! Es esperable. Ya nos había mostrado que quiere un brazo armado, una mayoría legislativa títere, medios de comunicación serviles, una espada fiscal para extorsionar (digo, cobrar) a los contribuyentes, superdelegados repartidores de bienes para hacer letra muerta el federalismo, mecanismos de aclamación de proyectos a mano alzada y memoranda para ordenar que se incumpla la ley. Ah qué Presidente… pero esperen, no sólo es el Presidente y no sólo es el de hoy. Vivimos un régimen democrático vulnerable. La tentación autoritaria está en los estados, en otros partidos políticos, incluso en los medios de comunicación y los grupos de presión. Vicente Fox también quería hacerse cargo de los reajustes presupuestales, remember.
  4. La parálisis económica. Claro, el confinamiento, más que el Covid-19, ha tenido una consecuencia desastrosa en las unidades económicas del país, principalmente en el sector de servicios y en el comercio, que emplean a más de la mitad de los mexicanos. Pero no estábamos en jauja ni regresaremos al Edén cuando podamos abrazarnos de nuevo. No, la economía iba, está y seguirá en picada, la confianza de los inversionistas ya era sueño pasado y la producción agrícola y manufacturera tiene un menor impulso coordinado que, digamos, un tren. La falta de aeropuerto y la cancelación del de Texcoco nos pusieron en desventaja y aunque salvamos la cara con el comercio internacional, el escenario para México es complicado.

No escribo esto para hundirme en el pesimismo o para desahogar las penas. Escribo esto para recordarnos que tenemos tareas, que los mexicanos necesitamos construir democracia, paz y prosperidad al margen de que se vaya o se quede el virus.

Ivabelle Arroyo

Politóloga

La Sopa

Ivabelle Arroyo Ulloa es politóloga y analista, con 24 años de trayectoria periodística. Es jurado del Premio Alemán de Periodismo Walter Reuter en México. Dirige una revista digital sobre política capitalina y escribe para medios jaliscienses.