César Gaviria, expresidente de Colombia que encabeza la misión de observación de la Organización de los Estados Americanos (OEA) en la elección del 1 de julio, aseguró días atrás que no ve en México ninguna evidencia de una intervención del narco en los comicios.

El presidente de la República, Felipe Calderón, y parte de los medios de comunicación plantean con frecuencia que el narco ha penetrado los procesos electorales. Las afirmaciones se hacen sin dato que lo pruebe, pero se dan por buenas y crean un clima que hace pasar lo dicho como si fuera realidad.

De manera puntual, cada vez que se realizan elecciones en los estados, en forma especial en aquellos donde es más evidente la presencia del narco, se afirma que en las campañas habrá o hay recursos de éste, que se presentarán problemas en el proceso y también que el día de las elecciones los electores no saldrán a votar.

Los resultados a elección de Gobernador en ocho de esos estados desmienten que no se vote el día de la elección.

En Baja California, en la elección del 2007 votó 40.6% del padrón frente a 36.6% en el 2001. En el 2009, Nuevo León tuvo una votación de 54.6% que superó 53.94% del 2003. En Sinaloa, votó 58.20% en el 2010 contra 55.21% del 2004. Ese mismo año, en Tamaulipas votó 57.57% contra 51.76% de la elección del 2004. En Michoacán, votó 54.29% en el 2011 contra 48.6% del 2007.

En julio del 2009 la participación en Sonora se mantuvo y fue de 54.09% del padrón y en el 2003 llegó a 53.29 por ciento. La votación baja en Chihuahua, donde en el 2010 alcanzó 41.41% frente a 44.2% del 2004. Lo hace también en Guerrero, donde votó 44.98% en el 2010 frente a 52.8% de la elección del 2005. Hay explicaciones diversas para dar cuenta de esta baja y no puede atribuirse necesariamente sólo a la acción del narco.

Los números desmienten los discursos y la cobertura mediática que aseguraba que la ciudadanía no votaría temerosa de la violencia. La gente votó y los narcos no impidieron la realización de las elecciones. En los procesos electorales de estos estados, salvo incidentes menores que ocurren en cualquier elección, no se presentó nada grave y las autoridades electorales pudieron dar los resultados la misma noche de la elección.

El comportamiento de las elecciones estatales permite suponer, con un alto nivel de probabilidad, que no habrá intervención del narco en el proceso federal, como lo informa la OEA, y que si se da, habrá que probarla, será muy marginal y no influirá en el resultado de la elección. Más allá de los discursos, no es evidente que ganaría el narco al meterse al proceso.

La intención de estos políticos y del Presidente, al hacer estas afirmaciones, no siempre es clara porque en ocasiones ellos mismos con lo dicho se hacen daño y también a su gobierno. La realidad parece indicar que, si lo que se pretende es golpear a los opositores, no se logra el cometido e incluso el resultado puede ser contraproducente.

Twitter: @RubenAguilar