En la primera parte hablamos de dos conceptos que tenemos que tener muy claros. No importa cuánto ganamos, el dinero siempre es un recurso limitado, lo que nos obliga a priorizar. Por eso es fundamental tener muy claro qué es lo más importante para nosotros: nos permite tomar decisiones adecuadas con nuestro dinero. También abordamos el papel de las deudas y la manera como comprometen nuestro flujo de efectivo, restándonos flexibilidad y capacidad de maniobra. En esta segunda parte hablaremos de otros tres:

3. Aprender a tomar control de nuestro dinero. Esto no significa nada más hacer un registro de gastos. Se trata de asignar a cada peso que ganamos un trabajo. En otras palabras, cada vez que recibimos un ingreso, tenemos que sentarnos y decidir: ¿Qué es lo que necesito que este dinero haga para mí, antes de que me vuelvan a pagar? Una parte será para ahorro, otra para comida, otra para diversiones, etc., dependiendo de nuestras prioridades (además de necesidades y obligaciones como deudas).

No olvidemos los gastos irregulares. Mucha gente los enfrenta con deudas y comprometen así su ingreso futuro. Es mucho mejor asignar parte del dinero que ganamos hoy, a ingresos irregulares futuros (como vacaciones o pago anual del predial). De tal manera que cuando se presenten, los podamos enfrentar sin problema alguno y sin tener que endeudarnos.

Finalmente, es importantísimo reconocer que la realidad no sucede nunca como la planeamos. Por ejemplo, hoy recibimos nuestro ingreso, nos sentamos y le asignamos a cada peso que ganamos un trabajo. Una semana después se anuncia que vendrá a México nuestro artista favorito y que los boletos saldrán a la venta pronto. No queremos perdernos ese concierto por nada del mundo.

¿Qué tenemos que hacer en ese caso? Sentarnos, revisar nuestro plan y ver qué ajustes tenemos que hacer para poder comprar esos boletos. Mucha gente comete el error de pensar que su “plan” o “presupuesto” está escrito en piedra. No es así: es simplemente una herramienta que nos permite tomar control de nuestro dinero, pero que se puede ajustar sobre la marcha cuando algo se nos cruza en el camino, o cuando nuestras prioridades cambian.

4. Al invertir, primero el riesgo y luego el rendimiento. Demasiada gente toma decisiones de inversión pensando en lo mucho que puede ganar, pero se olvida de lo que puede perder. No toman en cuenta el riesgo y ese es un gravísimo error. Por eso muchos deciden poner todo su dinero en “opciones binarias” sin saber ni cómo funcionan, o peor: caen en fraudes piramidales que prometen rendimientos asombrosos. Otros, por el contrario, quieren evitar el riesgo a toda costa y ponen todo su dinero en instrumentos que parecen “seguros” pero que pagan rendimientos inferiores a la inflación (por lo que el poder adquisitivo del dinero se deteriora) lo que significa una “pérdida segura”.

Cada uno de nosotros tiene distintos objetivos, horizonte de inversión y sobre todo, tolerancia al riesgo. Por eso hay que pensar siempre no en términos de un instrumento sino de un portafolio de inversión diversificado, que nos permita maximizar el rendimiento, pero con un riesgo controlado, acorde con nuestra tolerancia individual.

5. La importancia de proteger lo que estamos construyendo. En la vida pasan cosas inesperadas que pueden tener consecuencias muy graves: desde un terremoto hasta un accidente que nos impida seguir trabajando. Hay familias que lo han perdido todo a consecuencia de una enfermedad grave y crónica. Hay padres fallecen y han dejado a sus hijos completamente a la deriva. Nadie tiene la vida comprada y por eso es muy importante una cultura de previsión que nos permita proteger nuestro patrimonio de todos estos eventos imprevistos. Hay dos instrumentos principales que se complementan: el fondo para emergencias que nos ayuda con imprevistos manejables (por ejemplo arreglar una humedad en casa o tener un colchón en caso de pérdida temporal de ingresos) y los seguros que nos ayudan en caso de sucesos que puedan causar un impacto muy severo en nuestro patrimonio.

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Joan Lanzagorta

Coach en Finanzas Personales

Patrimonio

Ejecutivo de alto nivel en seguros y reaseguro con visión estratégica de negocio, alta capacidad de liderazgo, negociación y gerencia.

Además es columnista de Finanzas Personales en El Economista, Coach en Finanzas Personales y creador de la página planeatusfinanzas.com

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