La necesidad de innovación gubernamental no había sido tan manifiesta como tras la crisis ocasionada por la pandemia del Covid-19.

Se innovó en salud pública, educación, atención de trámites y servicios, entre otros aspectos. Al mismo tiempo, la población identificó los cambios y entendió en cierta medida la necesidad de innovar. La crisis se convirtió en un factor obligado para la transformación gubernamental.

A pesar de ello, es poco oportuno concluir sobre la evaluación de políticas públicas, pues no se conoce aún el impacto de largo plazo de algunas intervenciones que los gobiernos llevaron a cabo, mucho menos se pueden comparar algunos procesos respecto a otros momentos. No obstante, si bien la crisis ocasionada por el Covid-19 fue un catalizador para la innovación gubernamental, resta identificar si es posible asegurar su sostenibilidad.

En una publicación reciente titulada “The Covid-19 crisis: A catalyst for government transformation?,” la OCDE analizó 400 respuestas innovadoras ante el Covid-19 de gobiernos en sus países miembros, que permitieron identificar características sobre la transformación gubernamental en materia de tecnologías digitales, datos abiertos y participación ciudadana. El estudio concluye que la crisis aceleró particularmente la transformación digital de los gobiernos, sin embargo, la velocidad con que se tomaron las decisiones no debe plantearse como la hoja de ruta para lograr la transformación en la normalidad, pues no se asegura la sostenibilidad de los cambios, ni la relevancia de estos.

Adicionalmente, plantea que mantener el mismo ritmo en la innovación gubernamental es poco probable, a no ser que los gobiernos aprovechen el potencial de la coyuntura. La crisis mostró claramente la necesidad de cambio, dio la misma oportunidad a diferentes soluciones, permitió y apoyó diferentes enfoques de pensamiento y brindó apertura y tolerancia para que los gobiernos intentaran cosas nuevas. No obstante, la transformación gubernamental no debe estar supeditada a formas tan abruptas de cambio.

Se puede generar un cambio gradual y sostenido, si los gobiernos reconocen otros factores externos que motiven el cambio de una manera regular. Los gobiernos deben asimilar que la innovación gubernamental no es un planteamiento repentino, ocasional, suntuoso o complejo. Por el contrario, las decisiones e inversiones que se realizan para innovar en las formas de gobernar conllevan resultados positivos, ahorros permanentes y aprobación ciudadana. Para ello, se requiere estrategia y coherencia sobre los objetivos que se quieren lograr.

La transformación gubernamental requiere capacitación, inversión, cooperación, relacionamiento con otros sectores, apertura, cambio de expectativas, agilidad, sensibilidad, entre otros factores. La crisis mostró que el cambió es posible, sin embargo, no asegura su sostenibilidad.

Los gobiernos tendrán que demostrar que pueden preparase, generar estrategias y promover cambios graduales y sostenidos para mejorar las condiciones de la población. Hoy día la innovación gubernamental es reconocida y valorada, es el momento adecuado para desarrollar una estrategia sostenible y de largo plazo en cualquier gobierno.

* Pedro Lichtle es director general de Consultoría en Políticas para la Innovación.

Twitter: @pedrolichtle