Todos los indicadores sobre comercio mundial advierten una desaceleración de su crecimiento, aun antes de que se iniciara el proceso actual de nuevos aranceles.

Europa, China y los demás países emergentes han tenido durante este año un desempeño descendente en su comercio exterior, a diferencia del 2017 en que hubo una sincronizada expansión.

La estimación de los analistas internacionales es que este proceso continúe y ajuste el crecimiento global.

La explicación de este fenómeno se encuentra en varios factores, a saber :1) el endurecimiento de la política monetaria de Estados Unidos y la apreciación del dólar que pone en dificultades a los países emergentes que tienen financiamiento en dólares; 2) China continúa ajustando su sistema financiero y vive la incertidumbre de las tendencias proteccionistas; 3) Europa ha frenado sus exportaciones e inversiones de la zona euro al resto del mundo, y 4) el encarecimiento del petróleo.

Por países, uno de los más afectados es Alemania, que en este año se ha contraído la compra de sus productos por parte de EU y China, así como del resto del mundo. Declara el Banco Central Europeo: “No es descartable que parte del declive de las exportaciones se debiese a un deterioro de las expectativas por las discusiones sobre aranceles”. O sea, el espíritu proteccionista ya tiene sus consecuencias. La industria manufacturera se ha visto contraída por la menor demanda.

China ya se prepara para neutralizar el anuncio de Trump de tarifas de 10% a 200,000 millones de dólares a las exportaciones chinas.

Toda la retórica proteccionista del Brexit y de Trump, asociada al establecimiento de aranceles, acumula los efectos previos de la falta de financiamiento de la inversión.

Para el mundo se está dando la posibilidad de un estancamiento secular, consistente en que se contrae la inversión, porque se prefiere ahorrar. Esto se complica con una productividad mediocre. Al restringirse la inversión afecta directamente al comercio y al crecimiento económico.

Hay otro aviso que afecta particularmente a los países emergentes. Se trata de que se haya detenido el desarrollo de las grandes cadenas de suministro y ensamblaje global. En China se ha dado preferencia al consumo interno al subir salarios y a los servicios. Y los servicios no requieren de intercambios comerciales.

Políticamente, estas tendencias están produciendo alianzas entre China y la Unión Europea para enfrentarse a las iniciativas perniciosas de Trump.

Sergio Mota Marín

Economista

Economía y Sociedad

Escritor y licenciado en economía, egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México. De 1984 a 1990 fue embajador de México ante el Reino de Dinamarca, donde se le condecoró con la orden Dannebrog.