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Opinión

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El cisne negro

La Primera Guerra Mundial, la invención de la computadora personal, Internet y los ataques del 11 de septiembre son todos cisnes negros .

De acuerdo con la teoría desarrollada por Nassim Nicholas Taleb, un evento de cisne negro es aquel cuya ocurrencia se considera prácticamente imposible con base en la evidencia histórica y cuyas consecuencias son de implicaciones históricas.

Taleb argumenta que todo cisne negro suele ser perfectamente justificable por los seres humanos, gracias al beneficio de la retrospección, pero cuya previsión fue altamente improbable.

La teoría de Taleb tiene como origen un antiguo supuesto europeo del siglo XVII que argumentaba que la existencia de un cisne negro era imposible.

Este supuesto se basaba en el simple hecho de que hasta entonces no se tenía conocimiento de la existencia de algún cisne que no fuera blanco.

Los primeros

Después del descubrimiento de una especie de cisnes negros en Australia en el siglo XVIII, el término se empezó a usar para describir algo que súbitamente sucedía y que anteriormente se percibía como imposible.

La crisis financiera que inició en la segunda mitad del 2008 es considerada por muchos como un cisne negro .

Por un lado, muy pocos pronosticaron la serie de eventos que desencadenaron la quiebra del sistema financiero a nivel global y desataron una crisis económica sin precedentes.

Por el otro, con el beneficio de la retrospección, resulta evidente que había claras señales de alarma y resulta sorpresivo que tan pocos se hayan percatado de ellas.

De acuerdo con David Bianco, estratega de Mercados de Merrill Lynch, este cisne negro ha causado el periodo de 18 meses de mayor volatilidad en los mercados financieros en los últimos 90 años.

Cómo identificarlos

Para muchos observadores de mercado, se ha vuelto un ejercicio de salud mental y financiera el identificar el siguiente cisne negro o, por lo menos, asignar una mayor probabilidad a los eventos con potencial de grandes consecuencias que actualmente parecen sumamente improbables.

Bianco identificó una lista de eventos de baja probabilidad pero que no debemos menospreciar, ya que podrían tener implicaciones graves sobre la economía global y los mercados.

1) Un aumento en los precios del petróleo por arriba de los 100 dólares por barril y su consecuente impacto en los niveles inflacionarios.

Esto se podría dar ante la combinación de una continua debilidad del dólar, un aumento en la demanda de petróleo en países emergentes y problemas en el suministro por problemas geopolíticos.

2) Una recaída en la actividad económica en Estados Unidos, Europa y el Reino Unido, a raíz de un retiro prematuro de las políticas de estímulo, una mayor restricción del crédito al consumidor y a las pequeñas y medianas empresas, resultante de un sistema financiero aún debilitado, y una recaída de los mercados que provoque un efecto de riqueza negativo

en el patrimonio de los consumidores.

3) Una burbuja en los mercados financieros y de bienes raíces en China como resultado de la altísima liquidez global en combinación con el fuerte crecimiento económico en ese país y la negativa del gobierno chino a reevaluar su moneda.

4) El regreso del proteccionismo en EU y una crisis del dólar.

Este escenario se podría dar si el gobierno de Estados Unidos decide aplicar sanciones comerciales ante China como medida populista para proteger el empleo y China, a su vez, decide deshacerse de una gran parte de su tenencia de bonos del Tesoro de Estados Unidos, desatando una fuerte depreciación del dólar frente a todas las monedas.

5) Un default de Japón como resultado de un aumento en el ya alto déficit fiscal, que alcanza el equivalente a 10.2% del Producto Interno Bruto, para financiar un programa de gasto público más ambicioso.

6) Una recuperación del mercado residencial y el consumidor de Estados Unidos como resultado de un efecto riqueza positivo en el patrimonio de las familias, a raíz del comportamiento favorable de los mercados financieros y un entorno de tasas de interés muy bajo.

Conclusión

Aunque los observadores de mercado no pueden tomar sus decisiones basados en el miedo a la aparición de un nuevo cisne negro en cada esquina, tampoco debemos olvidarnos que los cisnes negros sí existen.

joaquinld@eleconomista.com.mx

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