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El caso de Medical Clínica
Ante la insuficiente atención médica en el IMSS, ISSSTE o Sector Salud y la falta de garantía en clínicas y hospitales privados, y sus altos precios, surgen en México nuevas categorías médicas.
Es el caso de Medical Clínica, dirigido por Alfonso Ventura, que está demostrando que sabe atacar un mercado necesitado de opciones de atención médica a precios accesibles y con calidad.
Medical Clínica es una red de especialistas de primer contacto que arrancó hace dos años y a la fecha maneja ya 16 unidades en la ciudad de México, Estado de México, Morelos, Querétaro y Guanajuato. Su plan es extenderse hacia el Bajío y luego a la región norte del país, donde ya tienen un pie con los call center especializados de Medical Home.
La empresa pertenece al Consorcio Impulsa, que está muy diversificado en turismo y alimentos, y ha sabido extender estratégicamente su brazo en el ámbito médico con Salud Interactiva, presidida por Mario Mendoza. Por cierto, recién se asoció con Sinca Inbursa, a la cual evidentemente le hace sentido invertir en salud.
Aparte de Medical Clínica, los de Consorcio Impulsa tienen a Medical Vrim, la red de membresías de atención médica, dirigida por Raul Gómez, y Medical Home, a cargo de Jorge Wolf.
Con sus clínicas buscan convertirse en el proveedor favorito de servicios médicos, cubriendo las siete especialidades más recurridas por las familias mexicanas: medicina interna, pediatría, ginecología, otorrinolaringología, ortopedia, traumatología, odontología y nutricional.
Lo interesante es el precio: 275 pesos la consulta o 195 pesos para los adscritos a Medical Home, y otorgan garantía de alta calidad sin tiempos de espera. Están teniendo resultados inmediatos y su gran logro es que han visto la gran oportunidad de servicios médicos a precios accesibles, muy valorados sobretodo ahora.
En cada unidad están invirtiendo entre 35 y 40 millones de dólares y planean llegar a las 100 clínicas en cinco años.
Gual, a Canifarma
Increíble, pero ayer hubo inusual consenso generalizado entre la industria que representa a los medicamentos innovadores y la de los genéricos; fue sobre el cambio de estafeta en la dirección de Canifarma.El consenso fue en torno al nombre de Rafael Gual, actual director general de AMIIF, el organismo que reúne a la industria de innovadores.
En la reunión de consejeros de Canifarma ayer, los de Anafam, con Jaime Uribe a la cabeza, apoyaron a Gual sin problema, dado que dirigió por años a este organismo. Y era importante este apoyo pues Uribe asumirá la presidencia de Canifarma en marzo próximo.
La AMIIF (que representa) obvio que también apoyó a Gual -ha sido su director en los últimos 11 años. Aunque los de AMIIF, presididos por Jaime Pira, dejaron en claro que, antes, tendrían que ver a quién dejan en el asiento desocupado.
Así es que ahora el ring pasó a otro terreno. La contienda está en ver quién ocupará la dirección de la Asociación Mexicana de la Industria de Investigación Farmacéutica (AMIIF), y los candidatos son: Julio Portales (exNovartis y actualmente, en el Instituto de Investigación Farmacéutica); Rafael Castro (de Wyeth) y Antonio González, de Glaxo Smith Kline.
Algo extraño fue que el presidente de Canifarma, Carlos Abelleyra, no apoyara a Portales, que se vislumbraba como la carta fuerte del lado de los innovadores.
Novartis, despidos
Uno de los laboratorios que ya empezaron a despedir gente en México, es la farmacéutica suiza Novartis. Con el argumento de que no se consiguieron los objetivos del 2008, su director general, Sergio Duplan, les dio las gracias a unas 100 personas que este mes dejarán de trabajar en Novartis.
El proceso ya había empezado con la salida de Julio Portales a fin de año y ahora se desbarató toda el área de Asuntos Corporativos que él veía, entre otras.
Instituto Adams y la UNAM
Al firmar ayer un convenio con Instituto Adams, Javier de la Fuente, director de la Facultad de Odontología de la UNAM, reconoció la necesidad de establecer más alianzas estratégicas entre universidades e industria, y dijo algo innegable: en EU las universidades no dependen de recursos del Estado para llevar a cabo sus programas de investigación.
mrcoronel@eleconomista.com.mx