Buscar
Opinión

Lectura 3:00 min

El blindaje de Alito

Alberto Aguirre

Alejandro Moreno se considera un sobreviviente, políticamente hablando. En su natal Campeche se opuso al grupo hegemónico que controlaba al PRI local y logró desplazarlo… con la ayuda de su amigo, Juan Camilo Mouriño, al principio del calderonismo.

Apenas tenía 30 años y era inelegible para llegar a la gubernatura. Una reforma pactada entre priistas y panistas consiguió reducir la edad requerida para ocupar la primera magistratura, pero ya no tocó a Moreno Cárdenas convertirse en el gobernador más joven en la historia, sino a su compadre Manuel Velasco, en Chiapas.

Alito llegó a la gubernatura en el 2015, a los 40 años de edad. La segunda expulsión del PRI de Los Pinos —tres años después— lo obligó a salir de su área de confort. “¿Me quedo en Campeche y dejo que el PRI se desbarranque?”, se preguntó entonces.

Su promesa de salvar al tricolor parecía efectiva, cuando en el 2020 logró carro completo en la renovación del Congreso de Coahuila y recuperó la hegemonía priista en Hidalgo, después de la debacle del 2018.

Era un espejismo. En los siguientes dos años —y luego de 21 elecciones para renovar gubernaturas— no ha podido obtener un solo triunfo, ni siquiera en su entidad natal. Al CEN —explicó— tocó negociar la integración a Sí por México, el mecanismo que extendió el acuerdo entre los partidos firmantes del Pacto por México del peñismo y sumó liderazgos ciudadanos vilipendiados por la Cuarta Transformación. A los gobernadores, como los jefes políticos de sus entidades, tocaba definir candidatos y confrontar a Morena.

El PRI perdió 10 gubernaturas y en la elección federal, registró 17.3% de los votos computados. No obstante, Alito presumía de un buen desempeño en las intermedias del lopezobradorismo: tres años antes, por el efecto AMLO, salió a votar 63% del padrón electoral y el PRI consiguió 16.1% de la votación; en los comicios del 2021, con un 12% menos de participación, el tricolor aumentó su votación.

La coalición –según sus cuentas—funcionó para frenar la maquinaria electoral de Morena, condición sine qua non rumbo al 2024: de los 12.4 millones de votos que sumaron PRI, PAN y PRD, 5.9 millones fueron aportados por el tricolor, lo que generó 70 curules en San Lázaro.

¿El PRI vive el peor ciclo electoral de su historia? Alito tiene otros datos. Con el Estatuto de su lado y el respaldo de los 31 líderes estatales, acudió ayer a la sesión del Consejo Político –que también controla—para recibir el respaldo que sus antecesores le regatearon.

Electo en agosto del 2019, el exgobernador de Campeche y su compañera de fórmula, Carolina Viggiano, habían definido que seguirán en sus cargos hasta que termine su cuatrienio incluso antes de la polémica de las semanas recientes. “No le debo nada a nadie”, refutaba Alito a sus críticos, “allí están los dos millones de priistas que votaron por nosotros”.

En el 2021, los gobernadores pactaron con Morena, revira Alito. Su misión de estabilizar al PRI está cumplida. Y a sus detractores, reclama: ¿Cómo van a decir que una coalición que tiene un piso del 40% de los votos no tiene oportunidad de ganar en el 2024?

Alito quería fortalecer la coalición. Y ser candidato a la Presidencia de un frente amplio que incluya al Movimiento Ciudadano.

Temas relacionados

Alberto Aguirre

Periodista y columnista de El Economista, autor de Doña Perpetua: el poder y la opulencia de Elba Esther Gordillo. Elba Esther Gordillo contra la SEP.

Únete infórmate descubre

Suscríbete a nuestros
Newsletters

Ve a nuestros Newslettersregístrate aquí
tracking reference image

Últimas noticias

Noticias Recomendadas

Suscríbete