El sector agropecuario es uno de los sectores económicos más expuestos a los efectos negativos que trae consigo un cambio en la temperatura de la tierra y, a la vez, es uno de los que contribuyen significativamente a la emisión de los gases de efecto invernadero causantes de este problema.

Para combatir el cambio climático y lograr el objetivo acordado por 195 naciones del mundo en la ciudad de París en diciembre del 2015 -limitar el cambio en la temperatura a menos de 2°C-, es necesario reducir las emisiones de dichos gases y así evitar las consecuencias más severas de éste fenómeno.

La Agencia Internacional de Energía (IEA por su sigla en inglés) estima que cuatro medidas de mitigación de gases de efecto invernadero pueden detener el crecimiento de la emisión de dichos gases para el 2020 y que las acciones de eficiencia energética pueden contribuir con cerca de la mitad de dichas reducciones.

Más aún, estudios del Banco Mundial para México identifican que la eficiencia energética no sólo ayuda a combatir el cambio climático, sino que brinda un beneficio económico a las empresas que realizan estas acciones.

La eficiencia energética se concibe como la manera en que se administra y limita el incremento del consumo de energía; se considera que una acción es energéticamente eficiente si brinda una cantidad superior de trabajo, bienes o servicios empleando la misma cantidad de energía, o la misma cantidad de bienes o servicios utilizando menos unidades de energía.

Las medidas que ayuden a hacer más eficiente el uso de la energía son de las más prometedoras para mitigar gases de efecto invernadero y, al mismo tiempo, reducir costos a las empresas.

Sin embargo, existe una brecha entre el consumo actual de energía de las industrias y la energía que podrían ahorrar. Dicha brecha puede ser explicada a través de un análisis de los incentivos y barreras que existen para la adopción de estas medidas.

Con respecto a lo anterior, en la siguiente parte de este artículo se expone información basada de los primeros resultados obtenidos de un estudio realizado para la obtención de un posgrado en la Universidad de Cambridge, Reino Unido, que considera la participación de representantes de agroindustrias, proveedores de tecnologías eficientes, intermediarios financieros, instituciones de gobierno e instituciones internacionales de desarrollo.

Antes de analizar los incentivos y barreras, se destaca que todos los participantes del estudio mencionado confirmaron que perciben un potencial sin aprovechar en el sector agroindustrial de México que pudiera favorecer la eficiencia en el consumo de energía a través de inversiones en tecnologías que sean energética y económicamente eficientes.

Asimismo, todos confirmaron tener interés dentro de sus propias capacidades y actividades para impulsar la implementación de acciones en materia de eficiencia energética.

En la segunda parte de esta nota se identificarán los incentivos y barreras que existen para implementar acciones en materia de eficiencia energética.

*Erick Rodríguez Maldonado es especialista de la Subdirección de Pesca, Forestal y Medio Ambiente de FIRA.

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