Durante décadas, el incremento de la desigualdad ha sido una las principales demandas de los ciudadanos y la agenda pendiente del gobierno nacional, de ahí la imperiosa necesidad que tiene nuestro país de adoptar un modelo económico más inclusivo y sostenible. Con este objetivo en mente, es que la asociación civil Valor México: Por una Nación Incluyente, misma que me honro en presidir, desarrolló el Índice Nacional de Desarrollo Inclusivo 2019 (INDI 2019), el cual busca medir, por entidad federativa, el nivel de inclusión económica en México.

México se encuentra en una de las regiones más desiguales a nivel internacional: América Latina. Pero, mientras que la mayoría de los países en el mundo y en nuestra región han mejorado sustantivamente en materia de desigualdad tras la aplicación de impuestos, transferencias o subsidios, nuestro país se ha quedado prácticamente en la misma posición; es decir, las políticas de nuestro gobierno no han traído beneficios para los ciudadanos. Esto ya es sumamente preocupante por sí solo, pero, además, es una muestra clara del enorme reto que tiene el gobierno de mi paisano el presidente López Obrador, y de que, desafortunadamente, los programas sociales no siempre son la solución.

Bajo este mismo razonamiento, el Foro Económico Mundial elaboró el Índice de Desarrollo Inclusivo, en el cual México ocupa la posición número 51 de los 103 países analizados. Según dicho índice, a pesar de que la tendencia de inclusión en nuestro país es estable, existen varias áreas donde México muestra gran deficiencia, particularmente en la inclusión de las mujeres a la vida económica y en la capacidad de ofrecer nuevas oportunidades en el mercado laboral.

Ahora, el ejercicio de investigación que se elaboró para México (INDI 2019) se centró en el análisis de 89 variables agrupadas en los siguientes pilares: 1) Educación incluyente, 2) Servicios básicos e infraestructura para todos, 3) Ambiente empresarial y emprendimiento, 4) Inclusión financiera, 5) Ética política y empresarial, 6) Inclusión laboral, 7) Desempeño fiscal y transferencias, 8) Certeza de la propiedad y 9) Brecha de género, mismos que estoy convencida engloban los temas específicos que necesitan atención inmediata en nuestro país.

Los resultados obtenidos demostraron que las entidades federativas que cuentan con una mayor inclusión económica, también logran captar un mayor PIB per cápita, ya que la generación de riqueza permite que ésta sea más equitativa; de la misma manera, tienen un mayor Índice de Desarrollo Humano y menores niveles de pobreza. Sin embargo, y en consecuencia a lo anterior, mientras no haya crecimiento económico, las posibilidades de desarrollo y combate a la pobreza se disminuyen drásticamente.

Como economista, estoy convencida de que, en materia de inclusión económica, los resultados del INDI 2019 deben analizarse a profundidad por cada gobierno subnacional. Y aquí me detengo para reconocer el esfuerzo de entidades como Colima, Querétaro, Aguascalientes, Yucatán y la Ciudad de México que, al haber obtenido el mayor puntaje, demostraron su compromiso por mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos.

Por segundo año consecutivo, Valor México AC refrenda su compromiso de despertar el interés de nuestros gobernantes para que generen políticas públicas que les permitan retomar la senda de crecimiento que teníamos hasta hace apenas dos años, catalizándola a su vez, en la consolidación de una economía más incluyente para todos.

Soraya Pérez

Economista

Entre Números

Expresidenta de la Federación de Colegios de Economistas de la República Mexicana A.C.