Tecnología, palabra proveniente de las raíces griegas tekhné (arte, técnica u oficio) y logos (estudio, discurso u tratado), es decir, el conocimiento generado para realizar una actividad; y finanzas, con origen en el verbo “terminar”, del francés finir, significado de pagar, dar por terminado algo; son dos conceptos que en nuestros días se vuelven más cercanos a medida que buscan facilitar la vida de las personas.

En la era de la Industria 4.0, están siendo cada vez más comunes las noticias sobre cómo las compañías de tecnología van aprovechando más la disponibilidad de información de los consumidores para diversificar sus negocios e incursionar en el sector financiero, algo que hasta hace pocos años hubiera sonado completamente improbable.

La fusión de componentes financieros en otros sectores de consumo y servicios genera beneficios en ambas partes de una relación comercial. Por una parte, permite a los consumidores realizar una mejor planeación de su consumo y obtener beneficios asociados a la lealtad a las marcas; por la otra, permite a las compañías acceder a una gran cantidad de información sobre los patrones de consumo y con esto mejorar el diseño de productos y servicios que ofrecen a los consumidores.

Hace un par de semanas fue el turno de la gigante estadounidense Apple para presentar, hasta ahora, su avance más disruptivo en el sector de los medios de pago: Apple Card.

Esta iniciativa refleja no solo el esfuerzo de la compañía por afianzarse en el sector financiero sino también la capacidad de establecer alianzas con otros gigantes de la industria para generar una propuesta de valor atractiva. En este caso, Apple Card será la primera tarjeta de crédito de consumo que emite Goldman Sachs, y cuenta con el respaldo de MasterCard para apalancar sus operaciones en todo el mundo a través de su red de medios de pago.

Apple Card es un servicio que, según el CEO de la Compañía, Tim Cook, va a cambiar la experiencia completa del uso de una tarjeta de crédito basado en sus principios más importantes: simplicidad, transparencia y privacidad. La operación de la tarjeta de crédito estará estrechamente ligada al servicio de pagos Apple Pay, que utiliza la tecnología de los dispositivos iPhone para realizar pagos en terminales punto de venta equipadas con tecnología contactless. Por otra parte, Apple también ofrecerá una tarjeta física con un diseño minimalista, típico de la compañía, fabricada en titanio y que permitirá hacer pagos en cualquier terminal, gracias a los canales de MasterCard que cubren el planeta.

Uno de los beneficios, muy disruptivo para el mercado mexicano, pero más común para el norteamericano, es la generación de recompensas en efectivo y de libre uso, como porcentaje de las compras que se realicen a través de Apple Card. La tarjeta regresa diariamente 3% de los pagos realizados por consumir en el ecosistema Apple, 2% por realizar compras utilizando la tarjeta virtual a través de Apple Pay y 1% si se utiliza la tarjeta física para llevar a cabo una transacción. Claramente, la compañía busca premiar la lealtad a su marca y el uso de medios de pago virtuales.

En cuanto a la experiencia de usuario, Apple ofrece la capacidad de otorgarle a sus usuarios un análisis de sus patrones de consumo de una forma amigable y muy práctica, categorizando los cargos como entretenimiento, comida, compras, etc. Y mostrando gráficos de los consumos por día, semana y mes, incluso con la ubicación geográfica del lugar donde se realizó cada cargo. Similar a la herramienta de presupuesto personal de Bank of America, pero sin Erica, la asistente personal bancaria más famosa en los Estados Unidos.

En el mismo sentido, la compañía busca inducir una disrupción en cuanto al costo y gestión de las tarjetas de crédito respecto a lo que hoy en día observamos en el mercado. Apple Card presenta como novedad que no cobrará ningún tipo de comisión, tarifa o cuota que comúnmente cobran las tarjetas tradicionales. Al contrario, busca que sus usuarios minimicen los costos financieros de su uso a través de una interfaz que permite, al corte mensual de pago, que sean los mismos usuarios quienes decidan cuántos intereses estarán dispuestos a pagar en caso de no cubrir el monto total de su adeudo. Por último, pero no menos importante, la Apple Card también está buscando presionar hacia abajo las tasas moratorias en los sistemas financieros en donde incursionará.

Después de conocer los beneficios del nuevo producto, la pregunta obligada es: ¿Cómo monetiza la oferta de este producto la californiana? Las aplicaciones financieras que ofrecen servicios de administración de los gastos personales monetizan sus desarrollos a partir de los datos que recopilan de sus usuarios. Estos grandes volúmenes de datos tienen un gran valor para las compañías dedicadas al análisis de la información como el caso de los data aggregators, quienes ofrecen servicios de análisis y business intelligence a compañías de prácticamente cualquier giro.

Sin embargo, Apple anunció de manera inesperada que la información de los usuarios de la Apple Card, además de ser procesada bajo los altos estándares de seguridad de la compañía, no será utilizada con fines comerciales, ni por Apple ni por Goldman Sachs. Esto constituiría una propuesta innovadora en términos de la protección de datos personales, pero será necesario esperar a leer las letras pequeñas del contrato. Por lo tanto, esperaríamos que los ingresos de la Apple Card estén basados, principalmente, en procesar los millones de transacciones asociados a los siempre leales clientes de la marca, y en seguir fortaleciendo aún más su ecosistema de productos y servicios, con lo cual estaríamos frente agregación de datos que fortalece la oferta de productos para el cliente “fuente” de los datos.

Pero existe un inconveniente en este abanico de posibilidades: en nuestro querido México no se ha desplegado la plataforma de Apple Pay y seguramente la espera será mayor para contar con los beneficios que ofrece la compañía a través de su Apple Card. Mientras tanto, con alta probabilidad, la pauta marcada por Apple permeará la forma en la que se están desarrollando los servicios de pago en todo el mundo, como ha sucedido en cada mercado en el que este gigante californiano ha incursionado.