Buscar
Opinión

Lectura 7:00 min

Ciudad de México se consolida como capital latinoamericana de la Economía Naranja

main image

Las industrias creativas constituyen un componente crecientemente importante en las economías postindustriales basadas en el conocimiento, y suponen un elemento activador para las economías urbanas. Un fenómeno global que también está siendo relevante en el caso de Ciudad de México.

Según datos de la UNESCO (2021) las industrias creativas o economía naranja, basada en sectores que van desde la música, el cine, la televisión y el teatro, hasta la publicidad, los videojuegos, la arquitectura, el diseño gráfico, la artesanía y la moda, así como el patrimonio cultural, el turismo cultural y la gastronomía, aporta 2,25 billones de dólares (estadounidenses), a la economía global y sustentan casi 30 millones de empleos en todo el mundo.  Se trata de un sector económico de especial importancia de gran impacto en México como país y en Ciudad de México en particular, una capital que se ha ido posicionando como un referente en Latinoamérica, apoyado por dos grandes factores. Por una parte, la ciudad se ha ido recuperando de la contracción sufrida tras el cierre y la suspensión de muchas actividades que estuvieron cerradas durante varios meses a causa del coronavirus, en el que las industrias creativas estuvieron fuertemente afectadas, y por otra, por una economía nacional positiva, apoyada por un elemento coyuntural, el retorno de la manufactura (nearshoring), tras la competencia china en las últimas décadas.

En los últimos años, México ha destacado como un país con gran potencial en economía naranja, un país que está previsto que crezca un 3,1% en 2024, según la OCDE. A su vez según el indicador global de la actividad económica, del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), las actividades terciarias que incluyen las industrias creativas crecieron un 3,2% a tasa anual de febrero 2024. Es decir, una porción importante del PIB de México se genera a través de estas industrias, que se espera sean uno de los motores de crecimiento del país en los próximos años, y en particular de la Ciudad de México.

Respecto al efecto positivo del nearshoring, sobre todo en lo que a producción industrial se refiere, tal y como se ve en la gráfica de abajo (fuente: OECD Economic Survey), esto se ha materializado en la construcción de parques industriales en la zona metropolitana de Ciudad de México, de entre 15.000 hasta los 100.000 metros cuadrados. Estos hubs industriales atienden la demanda de empresas globales que llegan a México como parte de la Inversión Extranjera Directa (IED) fundamentalmente en manufactura, logística y distribución,  y se ubican en zonas con características ventajosas para esa demanda. Este nuevo auge del sector industrial, sin embargo, no está aprovechando los espacios industriales que previamente se albergaron en la ciudad y que en muchos casos han estado cerrados, Sin embargo, estos antiguos espacios pueden recuperarse y activarse con nuevos usos, entre ellos y especialmente relacionados con la economía naranja.

image

Tendencia global y ejemplos capitalinos

Esta reconversión de antiguos espacios fabriles, que cuando se crearon estaba situados en la periferia de la ciudad pero ahora se encuentran integradas en la zona urbana, es algo que ha sucedido en otras partes del mundo con éxito.  El desarrollo de centros creativos y artísticos en galpones y pabellones sin uso, han sido un catalizador para la recuperación y renovación zonas urbanas y el crecimiento económico. Algunos ejemplos mundialmente de ello son el Design District de Miami, Wynwood, el barrio de Shoreditch en Londres o Kakaako, en Honolulu (EU).

En Ciudad de México, tenemos algunos ejemplos recientes, sobre todo en zonas adyacentes entre la Colonia Centro y Polanco. Uno de ellos ha sido transformación de la zona “Nuevo Polanco”, que en los años 40 fue de uso industrial, y que ha experimentado un proceso de reconversión y transformación de usos, que entre otras referencias alberga además del Museo Jumex del arquitecto David Chipperfield, el centro comercial Antara de Javier Sordo Madaleno y el Museo Soumaya de Fernando Romero.

No es el único ejemplo, La Laguna, ubicada en la colonia Doctores de Ciudad de México, es otro caso de estudio de cómo los espacios industriales del centro de la ciudad han evolucionado. Originalmente, la Laguna era una fábrica de hilos y textiles construida en la década de 1920 que estuvo en funcionamiento hasta el 2015. A partir de 2018, se comenzó un proceso de renovación y adaptación para inaugurarse en 2019 como un espacio colaborativo de emprendimiento mexicano, del estudio Productora. Ahora, la Laguna alberga varios proyectos independientes de diseño, arquitectura, urbanismo, gastronomía y arte.

Talento creativo, imán de inversiones

En lo que al tipo de talento que precisa esta economía, es indudable que cuantos más creativos pueda atraer una ciudad, mayor será el nivel de inversión, lo que a su vez dinamizará las comunidades locales.  Además, mientras que la economía creativa se refiere al sector económico que se basa en la creatividad y la innovación, la llamada economía de los creadores se centra en los individuos y organizaciones que producen y distribuyen los bienes y servicios creativos, que a menudo tienen un carácter fuertemente emprendedor. De hecho, ambas economías se interrelacionan y se nutren mutuamente, impulsando el crecimiento económico y la innovación.

Como resultado, las industrias creativas actúan como catalizadores del cambio urbano. En este sentido, se han producido varios ejemplos importantes de transformación y restauración de viviendas del porfiriato (finales del S. XIX a principios del S XX), que albergan negocios de emprendedores creativos.  En la zona de la Colonia Juárez, Roma y Condesa, todas ellas adyacentes, se han producido las principales transformaciones urbanas, y se han realizado proyectos entre los que destacan varios edificios en la calle Havre, específicamente Havre 77 (de uso comercial mixto, con restaurantes y oficinas de co-working), realizado por los arquitectos Francisco Pardo y Julio Amezcua, y ReUrbano.

Otro ejemplo reciente es la apertura de Soho House, que de forma similar ha rehabilitado una antigua casona del porfiriato, (proyecto realizado por Sordo Madaleno Arquitectos). Soho House es un club privado que solo admite como miembros a creativos, y ha seleccionado a Ciudad de México como la primera sede latinoamericana para hacerlo. Un aspecto muy importante para este proyecto es el apoyo al arte local.  Sin olvidar la sala Maison Diez, que desde 2022 ocupa la nave de lo que fue un antiguo gimnasio ubicado en José María Tornel 34, y que alberga proyectos expositivos de iluminación.

La Ciudad de México es una ciudad vibrante en la que hay un número creciente de convocatorias anuales centradas en las industrias creativas, entre las que destaco Design Matters (evento de diseño), ZONAMACO, una feria de arte contemporáneo de referencia internacional), Mextrópoli (un festival de arquitectura y urbanismo, cada Septiembre), además de festivales de música como Axe Ceremonia, que tiene lugar en el Parque Bicentenario, cada primavera.

Sin duda, a la Ciudad de México le quedan grandes retos, pero también muchas oportunidades para consolidarse como la capital latinoamericana de la economía naranja, en el segundo tercio del siglo XXI.

*Cristina Mateo es Vicedecana IE School of Architecture and Design, IE University.

Temas relacionados

Únete infórmate descubre

Suscríbete a nuestros
Newsletters

Ve a nuestros Newslettersregístrate aquí
tracking reference image

Últimas noticias

Noticias Recomendadas

Suscríbete