El Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) es el proyecto de infraestructura más ambicioso y complejo del país en las últimas seis décadas. Su diseño y construcción han significado enormes desafíos técnicos, aeronáuticos y de ingeniería que han puesto a prueba el talento de las manos mexicanas que construyen esta megaobra.

En el Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México hemos trabajado intensamente desde el día uno para enfrentar y superar cada uno de estos grandes retos, a decir:

1. Seleccionar el mejor sitio de construcción del NAIM.  Para determinar dónde se construiría el Nuevo Aeropuerto se conformó un equipo de expertos con los organismos internacionales más reconocidos en materia aeronáutica: la Corporación MITRE, la Organización de Aviación Civil Internacional y la Asociación de Transporte Aéreo Internacional.

Estos expertos condujeron rigurosos y amplios estudios para evaluar las condiciones meteorológicas, el espacio aéreo, la capacidad de pistas y otros aspectos técnico-aeronáuticos sobre distintas opciones. Tras su análisis, se concluyó que Texcoco era el lugar idóneo para construir el Nuevo Aeropuerto por su cercanía a la Ciudad de México, las ventajas de su orografía y de visibilidad, entre otros elementos.

2. Estudiar y superar los desafíos propios del terreno. Antes de iniciar la construcción, era necesario conocer el comportamiento del subsuelo. Con ese fin, el Instituto de Ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma de México llevó a cabo múltiples estudios y concluyó que los terrenos de Texcoco eran viables para el proyecto. Este instituto señaló que se requerían técnicas innovadoras para adecuar la construcción del NAIM a las condiciones del suelo, aspectos que hemos considerado en todo el desarrollo del Nuevo Aeropuerto.

Cabe destacar que el Instituto de Ingeniería sigue participando como asesor y soporte técnico permanente a fin de dar seguimiento al diseño y ejecución de las obras en cuestiones clave como ingeniería geotécnica y estructural.

3. Coordinar la ingeniería durante el proceso constructivo. Por la dimensión y magnitud del Nuevo Aeropuerto, era indispensable contar con un Plan Maestro sólido que guiara todo el proceso y coordinara eficazmente a los diferentes grupos diseñadores y constructores. Además, la complejidad del terreno y los requerimientos de ingeniería significaron realizar diversos trabajos preliminares para preparar el sitio donde se ubicaría este proyecto.

Antes de iniciar la fase constructiva, se trabajó en las obras subterráneas y al ras de tierra, tareas cruciales para asegurar cimientos sólidos del Nuevo Aeropuerto.

Hoy esta megaobra está inmersa por completo en la fase de construcción. A la fecha alcanzamos 100% del hincado de los pilotes de cimentación de la Torre de Control, el Edificio Terminal y el Centro de Transporte Terrestre; también se concluyó la barda y camino perimetral, los caminos temporales internos, el drenaje pluvial temporal, la limpieza y nivelación del terreno y el campamento de obra. Las pistas 2 y 3 llevan un avance de 60% y se han colado más de 430 losas de cimentación del Edificio Terminal, lo que representa 50 por ciento.

Para el 2018 se prevé acabar la losa de cimentación y el montaje de los foniles del Edificio Terminal. Además, se tendrán los primeros tres niveles concluidos para iniciar el montaje del cuarto piso. En cuanto a la Torre de Control, se finalizará su estructura metálica y fachada interior, además de tener un avance significativo en la fachada del edificio de servicios.

4. Resolver el reto de la conectividad desde y hacia el NAIM durante el proceso de construcción y en el futuro. Esta megaobra requiere una cantidad considerable de materiales de construcción, lo cual se suma a la necesidad de transporte de las 40,000 personas que diariamente trabajan en el NAIM. Por eso, fue necesario construir 48 kilómetros de caminos de accesos para transportar al personal y los materiales con la mayor seguridad.

El Nuevo Aeropuerto requerirá en su operación de accesos funcionales para asegurar el traslado eficiente de los usuarios y el movimiento de mercancías de la Terminal de Carga. Es por eso que estamos trabajando desde ahora para construir más de 140 kilómetros de nuevas vialidades y fortalecer la red de transporte público a fin de conectar al Nuevo Aeropuerto con la Ciudad de México y el Estado de México.

5. Asegurar la funcionalidad hidráulica y el saneamiento de la zona del ex lago de Texcoco. Para evitar inundaciones, el proyecto considera la ampliación y construcción de nueve cuerpos de agua, con lo que se triplicará la capacidad de regulación actual. También, se rehabilitarán 13 cauces para mejorar el funcionamiento hidráulico.

El Nuevo Aeropuerto prevé también importantes obras para el saneamiento de los ríos del oriente del valle de México. Esto incluye el entubamiento y construcción de túneles para mejorar el sistema de conducción, así como la construcción de 22 plantas de tratamiento de aguas residuales y la rehabilitación de otras dos.

El Nuevo Aeropuerto está llamado a ser la obra de infraestructura más emblemática del siglo XXI de nuestro país. En el Grupo Aeroportuario, estamos trabajando todos los días para que la puerta de México al mundo sea una realidad.

*El autor es director general de Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México.