Con la muerte del profesor Carlos de la Isla, el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) cierra un prodigioso ciclo del departamento de Estudios Generales. 

Puertas afuera del ITAM se reconocen mucho más los nombres de Pedro Aspe, Agustín Carstens, Isaac Katz y Javier Beristain que los de Carlos de la Isla, Rodolfo Vázquez, Alberto Sauret y Julián Meza.

La sana rivalidad entre los departamentos de Economía y Estudios Generales ha convertido al ITAM en una de las mejores universidades del país porque ha cultivado el debate a lo largo de varias generaciones: “Aprender a aprender”, solía decir el profesor De la Isla.

En una ocasión y alrededor de una mesa de la Fonda San Ángel de la Plaza San Jacinto, Isaac Katz respiraba profundo después de haber debatido con Carlos de la Isla. Fue la mejor constancia sobre el deseo permanente de Carlos de la Isla. Debatir y criticar. Siempre con fundamentos. Lo hizo después de la crisis económica que 
detonó el “error de diciembre” de 1993: “El liberalismo es defendible, pero con límites. En estos momentos se considera que el buen liberal es quien predica que cada individuo tiene derecho a hacer lo que quiere y no, el límite del derecho de cada persona está en no rebasar los límites de los derechos de los demás. Lo dijeron, Adam Smith, Stuart Mill y David Ricardo, grandes padres del liberalismo y de la libertad humana”, comentó Carlos de la Isla.

Sobre el nuevo inquilino de la Casa Blanca, el profesor De la Isla me comentó: “El triunfo de Trump es una expresión del avance de lo que yo llamo el imperialismo internacional del dinero. Para hacerlo, se requiere tener una mentalidad que antepone el dinero sobre todas las cosas, como el gran ídolo del becerro de oro”.

Entre las décadas de 1970 y el 2010, cientos de itamitas saturaron los salones de clases a los que entraba el profesor Carlos de la Isla a impartir clases de Ideas e Instituciones Políticas y Sociales, y Problemas de la Civilización Contemporánea.

Alberto Sauret, Rodolfo Vázquez, Julián Meza y Carlos de la Isla podrían ser considerados los Cuatro Fantásticos de Estudios Generales (entre 1987-1992; 2001-2007, años en los que participé activamente en el ITAM, como alumno y profesor, respectivamente).

Su vocación por la docencia y por la justicia proyectaron al profesor Carlos de la Isla como pilar fundamental no sólo para el departamento de Estudios Generales sino para el cuerpo del ITAM.

En la década de 1980 tuve la oportunidad de conocerlo en su departamento de la calle Frontera de la colonia Roma. A dos calles del Colegio México, escuela en la que jugué futbol con dos de sus hijos, David y Eduardo. Al llegar a su departamento, el profesor dejaba sobre la mesa sus libros de color amarillo de Ideas y Problemas.

No me imaginaba que pocos años después sería mi profesor, y a principio del nuevo siglo, mi amigo. Siempre dispuesto a recibirme en su cubículo del ITAM.

En un entorno tan paradójico como en el que vivimos, oscuridad del conocimiento ante el imperio de la irracionalidad en un mundo globalizado y con enormes oportunidades de ilustrarse, es importante recordar el legado del profesor Carlos de la Isla.

Los pasillos del ITAM ahora son más fríos.

Twitter: @faustopretelin

Fausto Pretelin Muñoz de Cote

Consultor, académico, editor

Globali... ¿qué?

Fue profesor investigador en el departamento de Estudios Internacionales del ITAM, publicó el libro Referéndum Twitter y fue editor y colaborador en diversos periódicos como 24 Horas, El Universal, Milenio. Ha publicado en revistas como Foreign Affairs, Le Monde Diplomatique, Life&Style, Chilango y Revuelta. Actualmente es editor y columnista en El Economista.