Lectura 3:00 min
Balance II
En la última década, se han aprobado modificaciones legales que han contribuido a fortalecer el Gobierno Corporativo del Infonavit.
Si algo ha caracterizado las relaciones laborales del Instituto, ha sido una relación de armonía ?y colaboración.
Su institucionalidad es la principal fortaleza del Infonavit y un factor clave para asegurar su viabilidad en el largo plazo.
Hablemos en primer lugar de sus órganos de gobierno.
Los resultados alcanzados por el Instituto en los últimos años demuestran la vigencia del tripartismo y ponen de manifiesto cómo sectores, aparentemente tan opuestos entre sí, pueden hacer a un lado sus legítimos intereses y alcanzar acuerdos por el bien de los trabajadores.
Todos los acuerdos de Asamblea y de Consejo fueron tomados por unanimidad; en aquellos casos donde no se alcanzaron consensos, simplemente fueron retirados de la mesa de discusión.
En la última década, se han aprobado modificaciones legales que han contribuido a fortalecer el Gobierno Corporativo del Infonavit.
En el 2005, por citar un caso, se aprobó la prohibición de sus miembros de los órganos de gobierno a votar en asuntos donde pudiera existir un conflicto de interés, así como la obligatoriedad de la administración de presentar para la aprobación de la Asamblea General planes de trabajo a cinco años con sus respectivas actualizaciones anuales, brindando a los trabajadores y a la industria de desarrollo y construcción de vivienda certidumbre sobre el rumbo del Instituto.
A partir del 2006, contamos con el apoyo de consejeros independientes que han complementado el quehacer de los órganos de gobierno en materia de riesgos, auditoría, transparencia y acceso a la información.
A partir del 2001, el Instituto emprendió un profundo proceso de transformación, que le ha permitido ser más productivo y eficiente.
Sin duda no habría sido posible instrumentar todos esos cambios, sin el apoyo y decidida participación del sindicato.
Si algo ha caracterizado las relaciones laborales del Instituto ha sido una relación de armonía y colaboración que dio como resultado la firma de un Acuerdo de Responsabilidad Social Compartida y que modernizó el marco general de las relaciones sindicales, facilitó el desarrollo personal y profesional de todos los empleados, dignificó el papel de los representantes sindicales, fomentó la equidad y la igualdad de oportunidades y responsabilidades de trabajadores sindicalizados y no sindicalizados, entre otros beneficios.
Todos los trabajadores -independientemente de su tipo de contrato, nivel o responsabilidad- tienen un jefe que puede evaluar el comportamiento de su gente y cuenta con la capacidad para reconocerlos y sancionarlos, con base en la tipificación de conductas previamente consensuada por la administración y el sindicato.
Esto representa un cambio de cultura de gran impacto institucional. Un acuerdo sin precedentes entre administración y sindicato fue la libre sindicalización de los empleados.
En la actualidad, cualquier trabajador con un puesto técnico puede libremente solicitar por medio de la intransigencia institucional su afiliación o desafiliación sindical; casi la tercera parte del personal del Instituto es sindicalizado y nuestra productividad es casi tres veces mayor a la que teníamos en el 2000.
Gracias a los cambios instrumentados y a las fortaleza institucional, el Infonavit es un patrimonio de los trabajadores y un activo de México.
*Director General del Infonavit.
@vmborras / www.bajounmismotecho.mx