Una de mis series favoritas de televisión fue y es Game of Thrones. Más allá de los efectos especiales, los dragones y la portentosa producción, el argumento a veces llegó a dejarme con la boca abierta. En casi todas las emisiones las soluciones a los nudos argumentales eran inesperadas. De pronto el que suponías que era el héroe era asesinado o desaparecían de un plumazo varios protagonistas que creías que te iban a acompañar durante toda la temporada. Pero en una cosa coincidían todos, los buenos y los malos, se acercaba el invierno y la noche… esto les ponía los pelos de punta.

En estos momentos me siento muy identificada con todos ellos. Esta temporada de frio siento que se acerca más y más el invierno y que nada bueno puede salir de ello.

Las bajas temperaturas las relaciono con los resfriados, las neumonias, la influeza y desde luego con esa anunciada cuarta ola del Covid-19 que ya llegó a algunos países del mundo y que tanto miedo infunde. Y ustedes podrán decir que estoy exagerando…nada más que los datos aterradores que nos dio a conocer esta semana la Organización para la Cooperación y el desarrollo Económico (OCDE) en verdad espantan.

Lo que resulta altamente preocupante es que esta organización informa que desde que comenzó la pandemia nuestro país tiene la peor mortalidad por Covid-19 de todos los paises que la integran y triplica el promedio del resto de estas naciones. Para decirlo aún más claro, el aumento del número de fallecimientos en México, triplica la media registrada en la OCDE.

En su informe bienal sobre la salud que se publicó esta semana y que analiza las consecuencias del coronavirus, se señala que la epidemia ha causado directa e indirectamente un aumento promedio de la mortalidad del 16 por ciento con relación a los cinco años anteriores. Este solo dato es terrible, pero la cosa se pone peor.

En México, el alza es mucho mayor y alcanza el 54.8 por ciento. De acuerdo a esta investigación, de calidad probada y prestigio internacional, se han producido en nuestro país cuatro mil 500 decesos por cada millón de habitantes frente a apenas los dos mil que se han dado en el conjunto de la organización. Es evidente la gestión desastroza de la pandemia por parte de las autoridades mexicanas. No hay que añadir nada más para estar profundamente alarmados.

Oficialmente nuestro gobierno reconoce 290 mil muertes atribuidas al virus. O sea se aceptan formalmente menos de dos mil fallecimientos por cada millón de habitantes y esto se explica porque en México, ya que se hacen muchas menos pruebas de detección que en la mayoría de los paises que forman parte de la OCDE.

Lo que se desprende de esta investigación  es que hay un numero muy grande y significativo de fallecimientos que se han producido desde 2020, que se deben al coronavirus pero que no han sido o no quieren ser reconocidos como tales.

Si a esto agregamos que México es el tercer país a noviembre de 2021 con la tercera tasa de vacunación más baja, esto es, con solo el 47 por ciento de la población inmunizada, frente al 65 por ciento en promedio en los 37 Estados miembros evaluados, no queda más que reconocer que estamos y seguimos en en serios problemas, que se han perdido muchas vidas por incapacidad, indolencia y negligencia y que la oscuridad avanza.

Tere Vale

Psicóloga

Columna invitada

Psicóloga, conductora, escritora, comentarista de Grupo Fórmula.

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