La UNOPS dio el primer paso para la megacompra de insumos de salud para los mexicanos y, conforme el listado difundido, evidenció que serán no sólo para el Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi) -con quien firmó el convenio-, sino que se encargará de comprar terapias y material de curación para todo el sistema nacional de salud, incluyendo IMSS, ISSSTE, Pemex, Sedena, Semar e institutos estatales.

Como el incipiente Insabi, que tutela la compra, no tiene manuales para este tipo de compras ni tampoco reglas para su propia operación, todo esta estrategia de una compra tan fundamental para los mexicanos está siendo diseñada y planeada fuera del territorio nacional desde el organismo multilateral UNOPS con sede en Copenhague, Dinamarca.

Lo preocupante es que ante cualquier anomalía o irregularidad de los funcionarios de UNOPS -porque como hemos mencionado aquí, en la ONU también ha habido casos de corrupción-, las reglas que rigen serán las de UNOPS y la duda es si Función Pública o la Auditoría Superior de la Federación o los tribunales mexicanos tendrán competencia para reclamar o demandar sobre el ejercicio de los miles de millones de pesos de estas compras externas. Si no, sería un perturbador retroceso en transparencia. Esos recursos que serán ejercidos por un organismo operado desde el extranjero provienen de aportaciones de los contribuyentes mexicanos; y también de trabajadores y empresas cotizantes en el caso del IMSS.

El Instituto Farmacéutico (Inefam) de José Carlos Ferreyra y Enrique Martínez, refiere que conforme el listado de UNOPS, la adquisición del primer año abarcará 1,550 claves de medicamentos entre 23 grupos terapéuticos y 900 claves de material de curación. Calculan que sólo la compra del primer año sumará 123,00 millones de pesos. Sin duda será una mega adquisición histórica nunca hecha antes por los funcionarios de la UNOPS, ya que su mayor experiencia en este rubro había sido la compra para el Instituto de Seguridad Social de Guatemala (ISSG) que es muy mínima en monto y complejidad frente a la que ejecutarán para México.

La industria farmacéutica mexicana representada por Canifarma -Rafael Gual-, Amelaf -Juan de Villafranca- y Anafam -Cecilia Bravo-, expectante del proceso, tiene dudas en torno a si se les permitirá participar bajo las mismas condiciones que a empresas extranjeras y temor de que a éstas últimas se les den ventajas o trato preferencial. Y este temor no es gratuito, ya que en el último año el actual gobierno ha importado medicamentos de emergencia, sin planeación y sin cumplir los estándares regulatorios de Cofepris de alta exigencia en calidad y buenas prácticas de fabricación.

De hecho, en una carta enviada a la directora ejecutiva de UNOPS, Grete Feramo, la Asociación Mexicana de Laboratorios Farmacéuticos (Amelaf) le hace ver que conforme las mejores prácticas de una licitación, tendría que haber piso parejo para proveedores nacionales y extranjeros, y esa igualdad de condiciones tendrá que ser en términos de elegibilidad, pero también en requisitos regulatorios y en aspectos como los fiscales, condiciones de entrega, plazos de pago, así como los operativos y financieros que aseguren la sostenibilidad y competitividad de la industria farmacéutica establecida en México.

Estos planteamientos tienen sentido porque ahora que Cofepris dejó de ser órgano desconcentrado para convertirse en instancia subordinada como dirección de la Subsecretaría que lleva Hugo López-Gatell, hay incertidumbre sobré qué tanto se mantendrá como agencia de referencia validada por la OPS y como miembro del Esquema de Cooperación en Inspección Farmacéutica (PIC/S) que le llevó a los más altos niveles de exigencia.

Vale decir que esas crecientes exigencias regulatorias obligaron a la industria productora de medicamentos en México a hacer cuantiosas inversiones en la última década para cumplir con esos estándares.

 

Por cuarta vez IMSS prorroga contratos de mínima invasión

Pues con la novedad de que ya lleva 6 meses atorada una licitación del IMSS para servicios integrales de procedimientos de mínima invasión. Ya se volvió a agotar el plazo de la prórroga del contrato que viene desde el 2016 y se supone terminaba en diciembre de 2019, pero se ha extendido 4 veces; la última prórroga vence el 31 de agosto del 2020. Al cuarto para las doce, hoy el Instituto avisó que se amplían los contratos una vez más, ahora hasta diciembre próximo. Los de compras del IMSS tienen 4 meses para volver a licitar. A ver si ahora sí lo logran. Mañana jueves habrá una reunión con las empresas que habían ganado la licitación revocada en febrero pasado: Intermet con INT-PER, Vitalmex y sus empresas hermanas, Grupo Orinla, SI Oftalmológicas Triana, Medicamex y Juan Francisco Solís González. Estaremos pendientes.

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Maribel Ramírez Coronel

Periodista en temas de economía y salud

Salud y Negocios

Comunicadora especializada en salud pública y en industria de la salud. Cursando la maestria en Administración en Sistemas de Salud en FCA de la UNAM.

Fundadora en 2004 de www.Plenilunia.com, concepto sobre salud femenina. Me apasiona investigar y reportar sobre salud, innovación, la industria relacionada a la ciencia, y encontrarle el enfoque de negocios con objetividad a cada tema.