Siempre he admirado a las personas que sueñan en grande, que se atreven a desafiar el pensamiento convencional, que tienen el valor para crear, emprender, innovar y transformar. Uno de ellos es Bill Gates, genio de nuestro tiempo, creador de una de las empresas más exitosas que revolucionó nuestra forma de trabajar y de la fundación Bill and Melinda Gates, la más grande del mundo (gastan más de 5,000 millones de dólares al año).

Conocí a Bill Gates en Davos en la reunión anual del Foro Económico Mundial. Me impresionó enormemente su capacidad de observar y analizar, pues mientras su mente procesa a toda velocidad la información que percibe en su entorno, su presencia y sus palabras sorprenden por la sencillez con la que se expresa y transmite su preocupación y compromiso por resolver los grandes desafíos globales.

La serie Inside Bill’s Brain de Netflix me hizo reflexionar sobre la capacidad, creatividad, sensibilidad y humildad de uno de los líderes más comprometidos con el planeta. De su vida y experiencias, se desprenden lecciones que vale la pena aprender y poner en práctica en un momento en el que México necesita urgentemente ideas y acciones que abran nuevos caminos y construyan alternativas para generar oportunidades para la mayoría.

Mike Slade, exdirector de Mercadotecnia de Microsoft, explica que Bill Gates “adora aprender cosas más que nadie que haya conocido. No lee un libro sobre algo, lee cinco libros sobre algo. Lee muy rápido y sintetiza muy bien”. “Bill es multiprocesador. Lee algo y lo procesa al mismo tiempo. Las mejores ideas se le ocurren cuando camina, le ayuda a organizar su cerebro”, cuenta su esposa Melinda.

Su amigo Bernie Noe dice: “Cuando nos vamos de vacaciones, lee 14 libros. Lee 150 páginas por hora y retiene 90 por ciento”. En un país donde la educación está secuestrada, necesitamos crear una cultura que promueva y premie el aprendizaje, que fomente masivamente la lectura y el pensamiento crítico para que cada día sean más los mexicanos críticos y libres de cualquier manipulación.

Su apuesta permanente es reimaginar la manera en la que muchas cosas suceden para seguir innovando y contribuir a resolver, de manera creativa, problemas que afectan a millones de personas. Si más empresarios pensaran como él, otro sería el mundo.

“Los negocios innovadores son los únicos con los que contribuyo. Me gusta arriesgarme y hacer cosas que no pasarían sin liderazgo y visión”, afirma Bill Gates. En México, además del vacío de liderazgo y visión, tristemente la innovación no es vista como un valor ni resulta rentable cuando en realidad es la única apuesta segura para resolver muchos de los problemas que aún persisten y se multiplican. Aprendamos de Bill Gates.

Armando Regil Velasco

Licenciado en Negocios Internacionales

Ágora 2.0

Licenciado en Negocios Internacionales graduado con mención honorífica por el Tec de Monterrey. Estudió Economía y Políticas Públicas en Georgetown University. Cuenta con diversos diplomados de institutos como: la University of International Business and Economics de Beijing.