La alfalfa es una planta que se utiliza como forraje, es decir, como alimento para el ganado, sobre todo para el lechero, debido a su valor proteico. En México este forraje se produce principalmente en Hidalgo, Guanajuato y Durango; dichos estados concentran 53% de la producción nacional con 4.8, 3.8 y 2.0 millones de toneladas de alfalfa verde, respectivamente.

De acuerdo con un estudio que está realizando FIRA en esta red, el estado de Guanajuato reporta un padrón de 5,800 productores dedicados a esta actividad.

En la tipología de los productores que se seleccionaron para el estudio se tiene que su edad promedio es de 51.4 años, cuentan con 25.7 años de experiencia en la red, destinan una superficie promedio de 15.5 hectáreas a la actividad y obtienen rendimientos de tres toneladas o 100 pacas por hectárea.

Actualmente el precio por kilo de alfalfa henificada en los alrededores y municipios conurbados de Celaya y de Dolores, Hidalgo -que son las principales zonas productoras del estado-, oscila entre 1.9 y 2.0 pesos por kilogramo.

Con estas características productivas se obtiene una relación beneficio-costo atractiva, pero dos factores relacionados permitirían mejorar la situación actual.

En primer lugar se debe considerar que es necesario establecer esquemas de proveeduría. Lo anterior debido a que el precio de venta podría aumentar si el productor se vincula con la agroindustria. En otras palabras, un proveedor de alfalfa para los establos lecheros puede obtener un sobreprecio por cumplir con ciertos estándares de calidad.

En este sentido resultaría necesaria, adicionalmente, la organización de los productores. Dada la escala de producción, es necesario asociarse para ser capaz de abastecer la demanda diaria de los establos. Los establos de un rango de entre 2,500 y 3,000 vacas demandan cerca de 15 toneladas de alfalfa henificada diaria. Así, un productor aislado difícilmente podría afrontar esa demanda.

En conclusión, existen oportunidades de negocio relevantes en la red de alfalfa en el estado de Guanajuato. A través de herramientas como los esquemas de desarrollo de proveedores y los paquetes tecnológicos adecuados (que engloben tanto tecnificación de riego como fertilización) se pueden mejorar los niveles de ingreso de los productores nacionales de alfalfa. Trabajamos en ello.

*José Ramón Ojeda Ledesma es especialista de la Dirección de Análisis Económico y Consultoría de FIRA. La opinión es responsabilidad del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

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