Delcy Rodríguez caminaba relajada y sonriente sobre los pasillos del hotel Moon Palace de Cancún la mañana del 19 de junio de 2017, sede de la asamblea de la OEA.

La vi sonriente. La pregunté si estaba preparada para la dura resolución que venía en contra de su país. Sonrió y me miró con ojos eufóricos, como si me quisieran decir que estaba totalmente equivocado.

En Caracas, las llamadas telefónicas del presidente Nicolás Maduro a varios presidentes caribeños generaban expectativas positivas para la causa chavista: la OEA y el secretario de Relaciones Exteriores Luis Videgaray no lograron ninguna mención en la declaración final de la Asamblea de la Organización de Estados Americanos sobre la crisis en Venezuela.

Era la época de la abundancia petrolera de Venezuela. Así compró Maduro los votos necesarios para reventar la resolución de Videgaray.

México había preparado una declaración de condena sobre los presos políticos, el cese a la violencia y que no se instaurara la Asamblea Constituyente como lo planeó Maduro para “parchar” a la legítima Asamblea Nacional controlada por la oposición.

Victoriosa, la entonces canciller Delcy Rodríguez anunció a todos los ministros de exteriores que se encontraban en el centro de convenciones del Moon Palace que renunciaría a su puesto para convertirse en presidenta de la Asamblea Constituyente. Videgaray, quien presidía la sesión junto a Luis Almagro, le dedicó un: “Que le vaya bien”, acompañado con una sonrisa sarcástica.

Delcy es hermana de Jorge, reconocido en Venezuela por ser una de las mentes sanguinarias de Nicolás Maduro; fue vicepresidente y actualmente encabeza o encabezaba la delegación de negociación con la oposición en la Ciudad de México.

El esposo de Delcy Rodríguez, Tussef Smaill Abou Nassif, es uno de los accionistas de la empresa Millon Rise Industries Limited, que junto a la de Alex Saab, Group Grand Limited, fueron registradas en Hong Kong. Ambas empresas compraron alimentos de baja calidad en México para distribuirlos en Venezuela.

Santiago Nieto, titular de la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda, heredó el expediente del caso de la venta de alimentos de empresas mexicanas a través de las empresas de Alex Saab y del esposo de Delcy Rodríguez, entre otras, ambos personajes de extrema confianza de Nicolás Maduro.

El 18 de octubre de 2018, a tan solo unos 40 días del cambio de gobierno, el subprocurador Alfonso Israel Lira Salas anunciaba el carpetazo del caso de la comida vendida a Venezuela. ¿Qué llevó a Peña Nieto a cerrar el caso?

Santiago Nieto calificó el acto como “ilegal”, en una entrevista con el periodista  Gerardo Reyes, autor del libro Alex Saab, la vedad sobre el empresario que se hizo multimillonario a la sombra de Nicolás Maduro (editorial Planeta).

Sobre el carpetazo del caso, Santiago Nieto comentó: “La verdad que no me extrañó porque he podido detectar redes de corrupción altas en varios ámbitos del gobierno de Peña Nieto”.

Nieto detecta 156 millones de dólares irregulares en las operaciones. “Si el delito era lavado de dinero por vender mercancía de mala calidad a sobreprecio a Venezuela, la sanción no puede ser la repetición de la misma conducta. Y aquí aprobaron volver a mandar 300 contenedores a Venezuela".

El titular de la UIF decidió congelar 217 cuentas bancarias de 19 personas que habrían participado en la venta de alimentos de baja calidad a Venezuela y denunció ante la Fiscalía General a varios funcionarios.

¿Por que razón el fiscal Alejandro Gertz Manero no ha respondido la petición de Santiago Nieto?

Saab ya está en la cárcel, Delcy, sonríe.

@faustopretelin

Fausto Pretelin Muñoz de Cote

Consultor, académico, editor

Globali... ¿qué?

Fue profesor investigador en el departamento de Estudios Internacionales del ITAM, publicó el libro Referéndum Twitter y fue editor y colaborador en diversos periódicos como 24 Horas, El Universal, Milenio. Ha publicado en revistas como Foreign Affairs, Le Monde Diplomatique, Life&Style, Chilango y Revuelta. Actualmente es editor y columnista en El Economista.

Lee más de este autor