La crisis de inseguridad que permea en nuestro país sigue siendo uno de los temas de preocupación más importantes dentro de la agenda política; derivado de lo anterior, surgió la necesidad de generar una nueva estrategia de escala nacional para atacar este problema; mismo que recientemente cobró forma a través de la fuerza civil denominada Guardia Nacional. Esta gendarmería es una verdadera esperanza para todos los mexicanos, especialmente para los tabasqueños; para quienes vivimos en el infierno del sureste y enfrentamos las mayores tasas de inseguridad registradas en nuestra historia, así como la peor crisis económica del país gracias a la falta de empleos e inversiones.

Después de largas discusiones y fuertes compromisos, la semana pasada, en la Cámara de Diputados, logramos aprobar las leyes secundarias de la Guardia Nacional; mismas que fueron turnadas al Ejecutivo federal para su publicación. Con la aprobación, casi unánime, de estas leyes se abre el paso a la creación de un órgano de seguridad pública de carácter civil, disciplinado y profesional cuyo objetivo será realizar los trabajos de seguridad del orden federal, entre los que destacan el narcotráfico y lavado de dinero.

Es importante notar que, gracias a un trabajo conjunto entre las distintas fuerzas políticas, se lograron importantes cambios respecto a la iniciativa original enviada por el presidente. El más relevante giró en torno al carácter civil de esta nueva fuerza; misma que garantiza la protección y el pleno respecto a los derechos humanos. También subrayo la obligatoriedad de la presencia de los gendarmes a lo largo y ancho del país, así como la posibilidad de colaborar con las entidades federativas y los municipios para coadyuvar en delitos del fuero común, y que sólo excepcionalmente, mediará una contraprestación a la Federación por dicho apoyo; eso será un alivio para las lastimadas finanzas locales. 

La importancia de la Guardia Nacional no puede ser menospreciada, especialmente si observamos la difícil situación que atraviesan los mexicanos en materia de seguridad; misma que se ha exacerbado durante los últimos meses. Según cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, la incidencia delictiva en nuestro país ha alcanzado máximos históricos; con más de 530 secuestros, 311 feminicidios, 2,810 casos de extorción y 14,000 homicidios dolosos registrados durante los primeros ¡cinco meses de esta nueva administración!

En lo personal, esta situación se vuelve más preocupante ya que mi estado, Tabasco, ha sido uno de los más afectados por la llegada de esta ola de inseguridad. Según cifras oficiales, el antes llamado Edén de México se coloca en los primeros cinco lugares del ranking nacional en términos de violencia familiar, secuestro, feminicidios y robo a transeúntes; alcanzando el primer lugar en el número de casos de robo de ganado y robo con violencia. 

Como economista, insisto en que esta lastimosa situación está directamente relacionada con la falta de empleos y bienestar económico. Sin embargo, mientras el nuevo gobierno logra definir una agenda económica factible para recuperar el sureste mexicano y el crecimiento sostenido entre las regiones, estoy convencida que la nueva Guardia Nacional representará un aliento para los millones de mexicanos que han sufrido a manos de la delincuencia organizada. 

Es por eso que celebro, que hayamos trabajado de manera conjunta, tendiendo puentes entre la sociedad organizada, el Poder Legislativo y el Ejecutivo federal, para dar paso a esta nueva manera de organización en materia de seguridad pública; una estrategia diferente, pero igualmente responsable, que seguramente nos beneficiará a todos. La seguridad es un derecho que todos los mexicanos demandamos y ya no podíamos esperar más.

¡Hasta nuestro próximo encuentro!

Soraya Pérez

Economista

Entre Números

Expresidenta de la Federación de Colegios de Economistas de la República Mexicana A.C.