Cuando las expectativas de uno se reducen a cero, uno realmente aprecia lo que tiene.

Stephen Hawking, científico

Este año que inicia, como ha sido la constante en los últimos años, tendrá elementos importantes de incertidumbre, así como algunos nuevos componentes que afectarán a lo largo del año.

En lo externo, la incertidumbre se vincula con un cambio en el entorno del comercio internacional, derivado de los problemas comerciales entre Estados Unidos y China y de un cambio en la visión de los gobiernos de muchos países sobre la importancia del libre comercio.

También en lo externo, genera incertidumbre una potencial desaceleración del crecimiento económico del mundo, y en particular de Estados Unidos. Si bien hay analistas que prevén que el ciclo de crecimiento puede continuar de manera más moderada todavía un par de años, existe una preocupación amplia en el sentido de que más pronto que tarde enfrentemos un ciclo de contracción internacional, que por supuesto afectaría la capacidad de crecimiento de la economía mexicana.

En lo interno, más allá de que vivimos un momento de extrema polarización y confrontación en relación con las políticas y propuestas del nuevo gobierno, ciertos elementos de decisión del nuevo gobierno generan incertidumbre que afecta la Inversión Extranjera Directa y la inversión privada interna, a lo que se suma el que la inversión pública, que se contrajo fuertemente a raíz de la crisis del 2008-2009, hoy se encuentra nuevamente en niveles históricamente bajos y no se tiene claridad de que la inversión anunciada sea de características que permitan reforzar una dinámica de crecimiento económico sustentable y sostenida.

Otro factor de incertidumbre es la conciliación entre el gasto de gobierno anunciado con las limitaciones asociadas al endeudamiento público (en niveles muy altos), la creación de nuevos impuestos o un incremento real de la recaudación fiscal. Si bien es favorable que el presupuesto anunciado no contemple un crecimiento del déficit, también es claro que algunos criterios en temas tales como tipo de cambio y el precio del barril de petróleo mexicano no son necesariamente realistas. Son particularmente relevantes si consideramos que la expectativa de un menor crecimiento económico, sumada a otros factores, ha llevado a una caída del valor del barril de petróleo (siendo la mezcla mexicana una de las de menor precio por el alto componente de menor calidad). Adicionalmente, en entornos de incertidumbre se generan presiones sobre el tipo de cambio que es poco probable que desaparezcan y se alcancen los niveles promedio previstos.

Estos temas de entorno económico son importantes para las familias, porque de la forma en la que se articulen y evolucionen a lo largo del año dependerá el comportamiento de las tasas de interés (que afectan el gasto del servicio de la deuda los hogares), el nivel de tipo de cambio (por su impacto en los precios de ciertos bienes de la economía), la generación de empleo y la recuperación estructural de los salarios, así como el nivel que alcance la inflación y si ésta se mantiene bajo control. Recordemos que la inflación es la única y verdadera destructora de la riqueza y bienestar económica de las familias. Su grave efecto se ejemplifica en un meme reciente a propósito de la (gran) película Roma que señala: “La gran sorpresa de Roma es que es un médico del IMSS en 1970 ganaba lo suficiente para tener una casa en la colonia Roma, cuatro hijos, dos autos, dos trabajadoras de servicio y una amante”. Más allá de la broma, lo que explica esa caída de los 70 a la fecha en la capacidad adquisitiva de las familias es precisamente la inflación, de mediados de los 70, de principios de los 80 y de mediados de los 90. Tan grave, que por cada peso que ganaba una persona en 1970, hoy se ganan apenas poco más de 35 centavos en términos reales.

De ahí la importancia que como sociedad debemos poner a los cambios y posibles escenarios del entorno económico nacional y global, para tomar decisiones de endeudamiento, ahorro e inversión que nos protejan en contra de la volatilidad y nos ayuden a preservar el patrimonio personal y familiar que con esfuerzo construimos.

El autor es politólogo, mercadólogo, especialista en economía conductual y profesor en la Facultad de Economía de la UNAM. CEO de Fibra Educa y Presidente del Consejo para el Fomento de Fondo de Ahorro Educativo de Mexicana de Becas. Síguelo en Twitter: @martinezsolares

RaúlMartínez Solares

CEO de Fibra Educa y Presidente del Consejo para el Fomento del Ahorro Educativo

Economía Conductual

El autor es politólogo, mercadólogo, financiero, especialista en economía conductual y profesor de la Facultad de Economía de la UNAM. CEO de Fibra Educa y Presidente del Consejo para el Fomento del Ahorro Educativo.

Síguelo en Twitter: @martinezsolares