OHL ha perdido 35% de su valor en Bolsa en el 2018. Las ventas han sido la constante en un año en el que el grupo constructor y de servicios no ha sido capaz de convencer a los inversionistas con su nuevo plan estratégico hasta el 2020.

Se trata de una hoja de ruta que pasa por centrar la actividad en los negocios de construcción y la promoción de nuevas concesiones en los tres grandes mercados de la compañía: Estados Unidos, Latinoamérica y Europa.

El mercado ha puesto en cuarentena los planes de OHL. Pero en las últimas semanas se han detectado movimientos significativos en el capital por parte de los grandes fondos que hasta ahora habían dado un apoyo decidido a OHL.

En agosto, Hengistbury redujo su participación desde 2.47 hasta 1.99 por ciento. Un movimiento al que siguió el del gigante Invesco, que rebajó su presencia hasta 1.95% desde 2.54% anterior.

Las ventas llegaron semanas después de que OHL pagará su primer dividendo desde el 2016. La liquidez obtenida con la venta del negocio de concesiones permitió al grupo reducir deuda, pero también volver a retribuir a sus accionistas, que cobraron 0.348981 euros por acción el 6 de junio. Pero tras el pago del dividendo, OHL entró en una fase de deterioro en Bolsa. Ahora choca con la resistencia de los 3 euros, que se ha convertido en un gran techo para la cotización.

Los últimos movimientos de grandes accionistas señalan que el mercado no apuesta por que OHL pueda conseguir el objetivo. A las ventas de Hengistbury e Invesco se suma la presión creciente de los inversionistas bajistas.

Desde junio, las posiciones cortas sobre el valor se mantienen estables por encima de 9%, aunque podrían dar un nuevo salto después de que el hedge fund Maverick haya desembarcado en el valor con una posición corta sobre 0.50% del capital.

Ya son cuatro los fondos bajistas con posiciones significativas. La presión aumenta mientras se acerca la fecha de presentación de resultados del segundo trimestre el 26 de septiembre.