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Deuda griega a contra reloj

"Todavía es posible" una solución, dice Ángela Merkel. No hay periodo de gracia , señala Lagarde. El tema de las jubilaciones, fundamental en la negociación

Ante la proximidad de la definición respecto al impago de la deuda de Grecia, funcionarios de los organismos vinculados en la definición de una solución han comenzado a manifestarse.

La canciller alemana, Angela Merkel, se mostró este jueves convencida de que "todavía es posible" un acuerdo entre Grecia y sus acreedores, antes de una crítica reunión de los ministros de Finanzas de la zona euro en Luxemburgo para evitar un default de Atenas y a la que asistirá la jefa del FMI, Christine Lagarde.

"Estoy convencida de que allí donde hay voluntad, hay un camino", dijo Merkel ante los diputados alemanes del Bundestag.

Y si "los responsables griegos tienen esta voluntad, un acuerdo sigue siendo posible", siempre y cuando Atenas aplique "de forma decidida" las reformas estructurales prometidas, agregó.

Grecia y sus acreedores - el Fondo Monetario Internacional (FMI), la Comisión Europea y el Banco Central Europeo -, negocian desde hace un mes el desbloqueo de una ayuda financiera vital para el país heleno al borde del default.

La posición de Alemania "no ha cambiado" y sus esfuerzos "se concentran en el mantenimiento de Grecia en la Eurozona", subrayó Merkel, que en estas últimas semanas ha multiplicado sus contactos con el primer ministro griego, Alexis Tsipras.

Por su parte, la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, advirtió este mismo día en Luxemburgo que Grecia no tiene un "periodo de gracia" para saldar sus vencimientos con el organismo internacional.

"Tengo un vencimiento el 30 de junio. No hay periodo de gracia. Si el 1 de julio no se pagó, no está pagado", advirtió Lagarde en una conferencia de prensa en el ministerio de Finanzas luxemburgués antes de una reunión ministerial de la Eurozona por Grecia.

Este mes el país heleno debe saldar al FMI unos 1,500 millones de euros. Pero las arcas de Atenas están vacías y su capacidad de pago está supeditada al desembolso por parte de sus acreedores de 7,200 millones de euros de préstamos prometidos en el marco del plan de rescate.

Con respecto a las negociaciones y en particular las jubilaciones, que bloquean todo acuerdo entre Atenas y sus acreedores, Lagarde se mostró abierta al diálogo.

"Estamos dispuestos a conversar", afirmó, junto al ministro de Finanzas luxemburgués, Pierre Gramegna. "Las pequeñas jubilaciones deben preservarse", agregó.

Atenas acusa a sus acreedores, y en particular al FMI, de obligarla a imponer recortes en las jubilaciones más bajas.

Voces y voces

El holandés Jeroen Dijsselbloem, presidente del Eurogrupo, ha reiterado este día que "el próximo paso para alcanzar un acuerdo viable y creíble lo debe dar la parte griega" en las bloqueadas negociaciones para evitar que Grecia caiga en cesación de pagos.

"Espero que vengan con más propuestas para que podamos concluir, pero soy muy pesimista" sobre un acuerdo este jueves, dijo Dijsselbloem al llegar a la reunión de ministros de Finanzas de la zona euro en Luxemburgo.

"No creo que avancemos, pero lo espero", dijo, añadiendo que "estudiaremos toda propuesta alternativa, pero tiene que ser creíble, tener un sentido".

En concordancia, Pierre Moscovici, comisario europeo de Asuntos Económicos, ha comentado que "Cada hora cuenta. Es el gobierno griego el que debe presentar". Ésta "será una reunión política. El Eurogrupo es un órgano político",

Moscovici reconoció que el encuentro de hoy será "difícil", pero deseó que no se convierta en una "batalla de Waterloo, con toda Europa contra un Estado", en alusión a la mítica ocasión que puso fin a las aspiraciones de Napoleón.

El contexto

El gobierno de Tsipras se resiste a aplicar las reformas exigidas por sus acreedores, pues muchas contradicen las promesas electorales de su partido de izquierda radical, Syriza.

El destino de Grecia depende ahora de los recortes que acepte realizar para alcanzar un excedente fiscal este año y los próximos, y de una reforma a las jubilaciones.

Este mes Grecia debe saldar al FMI unos 1,500 millones de euros. Las arcas de Atenas están vacías y su capacidad de pago está sujeta al desembolso de parte de sus acreedores de 7,200 millones de euros en préstamos prometidos, en el marco del plan de rescate.

Este giro está bloqueado desde hace meses, desde antes de las elecciones de enero en las que se impuso Syriza. El desbloqueo de estos fondos está sujeto a las reformas que deben impulsarse desde Atenas.

Para el ministro y negociador griego Euclide Tsakalotos, este bloqueo en las negociaciones es culpa, antes que nada, de los "interlocutores" de Grecia "que no parecen estar dispuestos a un compromiso", en particular sobre las jubilaciones.

"Nuestros interlocutores insisten cada vez en una reducción de las jubilaciones. Es irrealista en un país en donde ya fueron considerablemente reducidas los últimos cinco años, y en donde dos tercios de los pensionados viven por debajo del umbral de la pobreza", afirmó en una entrevista publicada este jueves por el diario Liberation.

Atenas y sus acreedores están de acuerdo sobre el nivel del esfuerzo fiscal para los próximos años, pero divergen sobre cómo alcanzarlo. Grecia quiere además reestructurar su deuda, considerada insostenible, este año 180% de su PIB.

"Si llegamos a un acuerdo antes del 30 de junio, entonces el 'Grexit' (una salida de Grecia de la zona euro) ya no será una amenaza constante", estimó Tsakalotos.

La reunión de ministros de Finanzas de la zona euro de este jueves en Luxemburgo se anunció como crucial. Pero justo antes de su comienzo, los principales actores de esta interminable saga con Grecia la consideraron como muy "útil".

La última ocasión para alcanzar una solución podría ser una cumbre europea, como lo pide Atenas. La semana próxima está prevista una cumbre regular de jefes de Estado y de gobierno de la UE en Bruselas, pero se podría organizar una extraordinaria antes de esa cita del jueves y viernes. El reloj avanza, mientras tanto, la moneda de una posible solución se mantiene en el aire.

fondos@eleconomista.com.mx

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