El coronavirus (Covid-19) infecta a la industria de la aviación. La Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA, por su sigla en inglés) estimó una pérdida global de 29,300 millones de dólares para el presente año (en el 2019, reportó beneficios netos por 25,900 millones de dólares) y una caída de 0.6% en la demanda de pasajeros, cuando se planteaba un crecimiento de 4.1 por ciento.

Así, 95% de la afectación económica será registrada por las aerolíneas de la región Asia-Pacífico y en China (donde el 31 de diciembre se conoció el primer caso en la ciudad Wuhan). El monto se prevé en 12,800 millones de dólares.

En reportes previos, la IATA señaló que la industria en dicha región tendría en el 2020 un incremento de 2.2% en ganancias, luego de que el año pasado tuvo una actividad con poco dinamismo, y la confianza fue explicada de la siguiente manera: Asia sigue siendo el centro de fabricación del mundo, y los ingresos que genera el transporte de muchos de esos productos son una proporción significativa de las ventas de muchas aerolíneas de la región.

La asociación explicó en un comunicado que sus estimaciones están basadas en un escenario en el que el Covid-19 tiene un impacto similar en la demanda al que se experimentó en el 2013 con el SARS, que se caracterizó por un periodo de seis meses con un fuerte descenso en la demanda de servicios aéreos, el cual fue seguido de una recuperación igualmente rápida.

Ese año, se registró una baja de 5.1% en pasajeros atendidos por las aerolíneas de Asia y el Pacífico y una caída mundial de 2% en el turismo.

Ahora, sin conocer aún a detalle los efectos en toda la industria turística del nuevo virus, entre las afectaciones colaterales ya se puede sumar el cierre de 150 hoteles Hilton y 160 hoteles de la cadena IHG en todo China. Además, se tendrá que considerar la cancelación de eventos internacionales como el Mobile World Congress, que se celebraría este mes en Barcelona, a donde se llegaría por avión desde más de 40 países.

Un año complicado

El presidente de IATA, Alexandre de Juniac, manifestó que se viven tiempos difíciles para la industria global del transporte aéreo y que detener la propagación del coronavirus es la máxima prioridad de todos.

“Las aerolíneas están siguiendo la guía de la Organización Mundial de la Salud y otras autoridades de salud pública para mantener a los pasajeros seguros, el mundo conectado y el virus contenido. La fuerte caída de la demanda como resultado de Covid-19 tendrá un impacto financiero en las aerolíneas, severo para aquellos particularmente expuestos al mercado chino”, comentó.

Como medida preventiva, las líneas aéreas ya están tomando decisiones para reducir la capacidad de sus operaciones, que incluye en algunos casos ajuste de rutas, y existe, por el momento, la posibilidad de que los menores costos de combustible ayudarán a compensar parte de los ingresos perdidos.

Frente a la contingencia, Alexandre de Juniac recomendó que los gobiernos asuman un rol de liderazgo y apoyo al sector por las implicaciones económicas que representa, tal como lo propusieron las autoridades de Singapur, donde se proporcionará ayuda.

“Las aerolíneas y los gobiernos están juntos en esto. Tenemos una emergencia de salud pública y debemos intentarlo todo para evitar que se convierta en una crisis económica. El apoyo ayudará a mantener una conectividad aérea vital. Otros gobiernos deberían tomar buena nota y actuar rápidamente”, señaló.

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