Los bonos emitidos para financiar el proyecto aeroportuario de Texcoco quedarán fuera del top mundial de emisiones verdes por no presentar información precisa sobre el uso de los recursos captados en el mercado internacional, expuso Climate Bonds Initiative (CBI), una organización sin fines de lucro que promueve las inversiones en proyectos y actividades sustentables.

Por ahora, CBI está a la espera de más información sobre el destino de los bonos verdes del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM), después de que la nueva administración federal anunció que será cancelada la construcción de dicha terminal.

“Si no surge información definitiva sobre el uso de los ingresos en el futuro, es probable que excluyamos los bonos del nuevo aeropuerto de México”, citó la organización en un documento.

El CBI también emite el sello Climate Bonds Certified —o etiqueta verde— con el que certifica que los proyectos contribuyen a combatir el cambio climático.

Por la venta de papeles limpios, el grupo aeroportuario recibió un premio por parte del Climate Bonds Initiative, en marzo del año pasado.

El Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México (GACM) emitió bonos verdes en el 2016 y el 2017 por un total de 6,000 millones de dólares, los cuales dividió en cuatro series.

El primer bono emitido fue por 2,000 millones de dólares y se colocó en dos tramos, uno por 1,000 millones a un plazo de 10 años y el segundo por otros 1,000 millones a 30 años, a una tasa de interés fija de 4.25 y 5.50%, respectivamente.

En el 2017, el GACM volvió a hacer otra emisión pero por 4,000 millones de dólares divididos en dos series. Una por 1,000 millones a 10 años y otra por 3,000 millones con vencimiento a 30 años, a tasa de interés fija de 3.87 y 5.50%, respectivamente.

De hecho, los bonos verdes del NAIM sobresalieron entre las cinco principales emisiones realizadas durante el tercer trimestre del 2017.

La obra representaba uno de los proyectos de infraestructura más importantes de México de los últimos años y buscaba la certificación LEED v4, la más alta para edificios sustentables.

Bajo esta credencial, garantizaría la reducción de 70% en el consumo de agua potable respecto a aeropuertos tradicionales.

También prometía disminuir 50% el consumo de energía en comparación con el aeropuerto actual Benito Juárez. Además, 75% de los materiales de desecho generados durante la construcción sería reutilizado.

La firma Sustainalytics, a la que se consultó para una segunda opinión sobre la emisión, concluyó que el marco de bonos verdes del NAIM era “creíble e impactante”.

La primera etapa del proyecto se completaría en el año 2020, con capacidad para movilizar a más de 57 millones de pasajeros al año. Cuando el NAIM estuviera construido en su totalidad tendría la capacidad para recibir a 125 millones de pasajeros. El CBI refirió que la agencia de calificación crediticia Moody’s degradó al más bajo nivel (GB5 desde GB1) los bonos verdes del NAIM.

Según la calificadora, la reducción de las notas se hizo principalmente porque el proyecto del aeropuerto de Texcoco será cancelado en los próximos meses, mientras la construcción del aeropuerto sigue su curso.

“Aunque el gobierno podría relocalizar los procedimientos de protección al ambiente en otros proyectos verdes elegibles, Moody’s no los está incorporando en su análisis actual” explicó.

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