Las grandes tecnológicas estadounidenses, en el punto de mira de Bruselas por cuestiones de competencia, fiscalidad y privacidad, intensifican sus inversiones en Europa, en un intento de demostrar su contribución a la economía europea.

La pasada semana, dos de los gigantes del sector, Apple y Amazon, han comunicado nuevas inversiones en Europa. Los anuncios se producen mientras la Comisión Europea investiga a ambas compañías por una presunta evasión de impuestos. Concretamente, está indagando si los acuerdos a los que han llegado con los gobiernos de Irlanda y Luxemburgo, donde están sus respectivas sedes europeas, les ofrecen unas ventajas fiscales que puedan considerarse una ayuda de Estado ilegal.

En este marco, Amazon desveló ayer que este año destinará nuevas inversiones en Europa para ampliar su red de centros logísticos, impulsar su I+D en la región y construir infraestructuras de cloud, lo que le permitirá crear "varios miles de nuevos empleos " en Europa.

La compañía asegura que ha invertido más de 15,000 millones de euros en Europa desde 2010 en infraestructuras y operaciones.

Amazon creó 10,000 nuevos puestos de trabajo en Europa en 2015, un 50% más que las contrataciones llevadas a cabo en 2014. La compañía emplea a más de 40,000 personas en el Viejo Continente.

Movimentos de Apple

Apple también ha intensificado su campaña en Europa. El jueves, su consejero delegado, Tim Cook, mantuvo un encuentro con la comisaria europea de Competencia, Margrethe Vestager. El mismo día, a nunciaba la apertura de su primer centro de desarrollo de aplicaciones en Europa, en el que quiere formar a profesionales en este negocio. El centro se situará en Nápoles (Italia), un país en el que Apple ha tenido que saldar una deuda con el fisco de 318 millones de euros por una política fiscal similar a la que adopta en España.

Apple aprovechó el anuncio para mostrar su cara más amable, subrayando su contribución a la economía europea. La compañía, que cuenta con una plantilla de 22,000 personas en Europa, asegura que el negocio alrededor de las aplicaciones para su sistema operativo iOS genera más de 1.2 millones de empleos en el continente. La cifra asciende a 1.4 millones si se suman los puestos de trabajo indirectos creados alrededor del resto del negocio de Apple.

Desde la creación de su tienda de aplicaciones AppStore en 2008, Apple asegura que los desarrolladores europeos han obtenido ingresos por valor de 10,200 millones de euros.

Impacto de facebook

Facebook y Google también recurren a estudios para cuantificar su impacto económico en la economía europea. Hace un año, la red social publicó un extenso informe de Deloitte en el que se cifraba su contribución económica en Europa, Oriente Medio y África (Emea) en 67,000 millones de dólares y el empleo indirecto generado en 1.5 millones de puestos de trabajo. Deloitte cuantifica el impacto de Facebook en múltiples ámbitos: el crecimiento que pueden lograr las empresas gracias a publicitarse en esta plataforma, el impacto en la comunidad de desarrolladores que crean aplicaciones para Facebook e incluso el aumento de las ventas de móviles inteligentes y planes de datos, debido al interés por acceder a la red social.

Inversiones

Lo cierto es que estas compañías están impulsando sus inversiones en Europa. En febrero, Apple desveló que invertiría 1,700 millones en dos nuevos centros de datos en Irlanda y Dinamarca, su mayor desembolso hasta la fecha. En diciembre, IBM anunció que había seleccionado la ciudad alemana de Múnich para situar la sede mundial de su negocio de Internet de las Cosas. Aunque no desveló la cifra, aseguró que es su mayor inversión en Europa en los últimos veinte años.

Microsoft anunció en noviembre la apertura de dos centros de datos en Alemania gestionados por Deutsche Telekom, y Facebook invertirá 200 millones en la construcción de su segundo centro de datos en Europa.

En España

Conscientes del efecto negativo que produce su agresiva política fiscal, las tecnológicas intentan mostrar una cara más amable atrayendo inversiones y poniendo el acento en el impacto de sus negocios en la economía y en el empleo de España.

Una de las compañías más activas a la hora de invertir en España es Amazon. La cibertienda, que el año pasado estableció en España uno de los centros de desarrollo mundiales para su tienda de productos para empresas, ha comenzado las obras de ampliación del centro logístico de San Fernando de Henares, donde construirá un almacén de 45,000 metros cuadrados que permitirá crear 1,000 nuevos puestos de trabajo en los próximos tres años.

Además, abrirá un nuevo centro en Barcelona en el que invertirá 100 millones de euros, según desveló recientemente la Generalitat. Ayer, Amazon firmó la opción de compra del terreno en el que se levantará este almacén.

El gigante del comercio electrónico creó el año pasado más de 200 empleos fijos, superando así los 800 trabajadores fijos en España. Su intención es seguir incrementando la plantilla este año -hay 60 posiciones abiertas- para acompañar el crecimiento de su negocio.

Apple, tiendas y Apps

Por su parte, las mayores inversiones de Apple en España se concentran en sus tiendas. Sin embargo, la compañía levantó el pie el año pasado, puesto que no hubo nuevas inauguraciones en una red que alcanza ya los once establecimientos.

El fabricante del iPhone, que emplea en España a 1,400 personas, centra su comunicación en el impacto del negocio de las aplicaciones. Según la compañía, el desarrollo de aplicaciones para su sistema iOS genera en España 61,000 empleos.

Hace un año, Facebook publicó un estudio de Deloitte en el que cifraba el impacto económico que generó su actividad en España en 2013 en 4,000 millones de dólares, con una generación de 52,000 puestos de trabajo.

Google también encargó a Deloitte un estudio para cuantificar su contribución económica en España. Según este informe, las empresas y creadores de contenido en España que utilizan productos de Google generaron en 2014 un impacto económico de más de 7,000 millones de euros.

Mientras tanto, la mayoría de las grandes tecnológicas estadounidenses (Amazon cambió el modelo en 2015) facturan el negocio que generan en España desde sus sedes europeas para rebajar así su factura fiscal.

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