Según la documentación remitida por el grupo de ingeniería y energía renovables a la Comisión Nacional del Mercado de Valores, los términos y condiciones incluidos en los acuerdos de financiación suscritos en su acuerdo de reestructuración contienen la prohibición de distribuir dividendos hasta que las cantidades adeudadas en virtud de la nueva financiación como bajo la deuda financiera preexistente hayan sido satisfechas en su totalidad.

Así, la compañía no prevé que proceda a distribuir dividendos hasta el 2023, fecha en la que se espera que tenga lugar el repago de la última financiación otorgada bajo la deuda financiera preexistente.

Esta prohibición del abono de dividendos también se aplica a AbeNewco 1 y AbeNewco 2, las dos sociedades creadas en las que, siendo propiedad de Abengoa al 100%, se integra el conglomerado societario de filiales del grupo, así como a cualquier filial de Abengoa en la que AbeNewco 1 o AbeNewco 2 sean socios.

En septiembre del 2015, Abengoa acordó suspender la distribución de dividendos en efectivo hasta que no obtuviera un rating de ‘BB-’ por S&P o ‘Ba3’ por Moody’s, o el ratio de apalancamiento de deuda bruta corporativa incluyendo deuda sin recurso en proceso sobre el Ebitda corporativo fuera inferior a 3.5 veces.

Acuerdo de reestructuración

El pasado 8 de noviembre, el acuerdo de reestructuración de Abengoa recibió la homologación del juez, permitiendo así a la compañía esquivar la amenaza del que hubiera sido el mayor concurso de acreedores de la historia de España.

Según el acuerdo de rescate con sus bancos acreedores y los fondos para la reestructuración de su deuda financiera y su recapitalización, el grupo recibiría una inyección de ‘dinero nuevo’ de casi 655 millones de euros.

El importe total del ‘dinero nuevo’ que se acordó prestar al grupo asciende a 1,169.6 millones de euros, aunque esta cantidad incluye los importes refinanciados de los préstamos recibidos por el grupo en septiembre y diciembre del 2015 y en marzo del 2016 (515 millones de euros).

Además, se incluían 307 millones de euros de nuevas líneas de avales, y las entidades financiadoras que lo aporten tendrán derecho a recibir 5% del nuevo capital social de Abengoa. De esta cantidad, unos 50 millones serán para pujar por nuevos proyectos y el resto para avanzar en los que ya se encuentran en marcha.

El acuerdo suponía para los acreedores aceptar una quita de 97%, manteniéndose el 3% restante con vencimiento a 10 años, sin devengo anual de intereses y sin posibilidad de capitalización.

El reparto del capital de la nueva Abengoa será de en torno a 50% para los bonistas y hedge funds y aproximadamente 40% para la banca acreedora. Además, otro 5% quedará en manos de los avalistas.

Pérdidas de 7.629 millones

En el ejercicio 2016, Abengoa registró unas pérdidas de 7.629 millones de euros, lo que supone multiplicar por más de seis las registradas en el 2015, que se situaron en 1.213 millones de euros.

Estas pérdidas se debieron, principalmente, a la aplicación de las medidas establecidas en el plan de viabilidad, que la compañía prevé compensar una vez que se registre el impacto positivo derivado de las quitas y de la ampliación de capital contempladas en el contrato de reestructuración con el objetivo de restablecer su equilibrio patrimonial.