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La efectividad, en el control de la inflación
En el caso de nuestro país parecería que la política monetaria está funcionando y por lo mismo la inflación ha hilado cuatro meses desacelerándose.

La desaceleración que ha registrado la inflación en los meses recientes fue una de las principales razones por las que, en la última reunión de la Junta de Gobierno del Banxico, realizada el pasado 18 de mayo, se decidió por unanimidad mantener el objetivo de la tasa de Interés Interbancaria a un día en 11.25% y consideró conveniente conservar el nivel de dicha tasa de referencia durante un periodo prolongado. En consideración del banco central, la postura de política monetaria se mantiene en la trayectoria requerida para converger en la meta de inflación anualizada del 3%, lo cual requiere analizarse con mayor detalle por la complejidad económica prevaleciente tanto en el ámbito internacional como en el nacional.
Las complicaciones internacionales
De acuerdo con la OCDE, la inflación en los países miembros de esa organización se moderó 0.3 puntos y bajó a 7.4% en abril, desde el 7.7% observado en el mes inmediato anterior. El reporte menciona que se registró una desaceleración en los costos de alimentos y de energía. Sin embargo, esta información es conveniente analizarla por regiones económicas.
Comparativamente, en el caso de los Estados Unidos la inflación ha cedido en mayor medida, al cerrar abril en 4.9%, después de haber alcanzado un pico de 9.1% en junio del 2022. Por el contrario, la zona euro aumentó 0.1% en abril, al ubicarse en 7.0% en abril, en donde el incremento de precios ocasionado por la energía ha sido compensado con el descenso en el registrado en los alimentos.
Sin lugar a duda, en dicho continente la tarea por abatirla todavía llevará más tiempo, ya que su pico más alto se dio en 2022 con el 9.2%. Las repúblicas bálticas, Austria e Italia todavía tienen mucho por hacer para disminuir sus elevados niveles de inflación, en donde todavía sigue incidiendo el conflicto que prevalece entre Rusia y Ucrania y las consecuencias de las sanciones económicas impuestas.
Este complejo panorama hace prever que las elevadas tasas de interés por parte de los bancos centrales prevalecerán por un tiempo prolongado, situación que preocupa a instituciones como el FMI, ya que en su opinión “donde más golpea es en la salud del sistema financiero”. La institución considera que los bancos en determinado momento no podrán hacer frente a los problemas de las empresas y prestatarios insolventes. Ejemplos ya los hemos visto con la quiebra del Silicon Valley Bank y todo lo que sucedió posteriormente en otras instituciones, tanto de Europa como de los EU.
En ese sentido el mismo FMI destaca que los más expuestos son los mercados emergentes, los cuales además de contar con macroeconomías más débiles están sujetos a los riesgos de fugas de capitales, espirales inflacionarias y depreciación de sus monedas. El caso más representativo es el de Argentina.
Las complejidades de México
En el caso de nuestro país parecería que la política monetaria está funcionando y por lo mismo la inflación ha hilado cuatro meses desacelerándose. A una tasa anual, al mes de mayo se sitúa en 5.84%, destacando que las presiones inflacionarias continúan del lado subyacente. Aunque sus efectos sobre el consumo tardarán en verse reflejados, las mayores tasas de interés en los créditos para las empresas y para las familias incidirán en un menor crecimiento para el año siguiente.
Por ello, la OCDE elevó recientemente su pronóstico de crecimiento para México a 2.6% para 2023 y estimó que para 2024 sea de 2.1%. En ese sentido, el súper peso parece mantenerse fuerte y todo hace prever que así continuará en lo que resta del año, impulsado sobre todo por las divisas provenientes de remesas, exportaciones e inversión extranjera producto del nearshoring. De esta manera, la reactivación económica ya se ha reflejado en el empleo. En los primeros cinco meses del año se han creado más de 490,000 empleos.
Sin embargo, ante la efervescencia que ya se ha desatado por la sucesión presidencial, en donde ya se tienen las intenciones de adelantar los tiempos para conocer a los candidatos a la Presidencia, el gobierno federal se verá urgido a concluir los proyectos emblemáticos durante 2024, aunado al incremento considerable en los gastos de orden social que todos los gobiernos generalmente realizan en su último año de gestión para incidir favorablemente en el voto de la población.
Las consecuencias de lo anterior repercutirán invariablemente en las finanzas públicas. En un contexto de altas tasas de interés y considerando los niveles de endeudamiento del país, es importante destacar que en el primer cuatrimestre del año el costo financiero de la deuda pública fue 53.3% mayor que en el mismo periodo del 2022, en términos reales.
Es aquí donde se encienden las alarmas. Aunque la política monetaria está contribuyendo en el abatimiento de la inflación, la política de gasto público no es congruente. Se torna preocupante que se pueda mantener la sostenibilidad de las finanzas públicas, especialmente después de optar por clasificar a los proyectos emblemáticos como de seguridad nacional para no transparentar los montos ejercidos, que por mucho han superado los presupuestos originales, ni dar a conocer la asignación de contratistas. Probablemente aquí está una bomba de tiempo que le corresponderá atender al próximo gobierno.