Moscú. Tras la explosión ocurrida el jueves pasado en la base de pruebas de misiles de Rosatom en Rusia, la radiactividad superó 16 veces más el nivel de lo habitual.

“El 8 de agosto del 2019, a las 12 de la tarde (locales), inmediatamente después de la explosión, seis de los ocho sensores de Severodvinsk registraron que los niveles de radiación eran entre cuatro y 16 veces superiores a lo habitual”, informó Rosguidromet en un comunicado, aunque consideró que los altos niveles registrados no representan un peligro para la salud.

Según los datos, particularmente uno de los sensores registró una tasa de radioactividad de 1.78 microsieverts/hora, en tanto que el límite reglamentario en Rusia es de 0.6, y la radiactividad natural media en Severodvinsk es de 0.11.

Rosguidromet puntualizó que estos niveles de radiactividad se redujeron rápidamente y por la tarde volvieron a la normalidad.

Por su parte, la Organización Mundial de la Salud considera que el riesgo de cáncer puede aumentar a partir de 50,000 microsieverts recibidos, y el Instituto de Radioprotección y Seguridad Nuclear (IRSN) francés recomienda a las poblaciones refugiarse a partir de 10,000 microsieverts.

Accidente

El accidente dejó al menos cinco empleados muertos, y otros sufrieron quemaduras. De acuerdo con la agencia nuclear Rosatom, los miembros de su personal se encontraban trabajando en pruebas de nuevas armas, brindando asistencia de ingeniería y técnica sobre la fuente de energía nuclear de un motor-cohete para misiles que estaban desarrollando.

Según expertos estadounidenses, el accidente probablemente esté vinculado a las pruebas de un misil de crucero, que Rusia busca desarrollar, el 9M730 Burevestnik. Con este tipo de misiles “es posible hacer grandes cambios de rumbo para alcanzar al adversario en zonas expuestas, utilizar trayectorias no vigiladas, con el fin de squivar y sorprender a los radares estadounidenses y su defensa antimisiles”, comenta Corentin Brustlein, director del centro de estudios de seguridad del Instituto francés de relaciones internacionales (IFRI).

El portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, se negó a confirmar que se tratase del Burevestnik, pero sostuvo que el nivel ruso en cuanto a misiles nucleares “excede significativamente el alcanzado por otros países”.