Enfrentando una creciente ola de indignación de parte de demócratas y algunos republicanos por la separación forzada de niños y padres migrantes en la frontera con México, el presidente Donald Trump no dio su brazo a torcer y de nuevo culpó erróneamente a los demócratas por la creciente crisis política.

Estados Unidos no será un “campamento de migrantes” ni “una instalación para refugiados”, dijo Trump durante un evento sobre política espacial del gobierno federal. “No durante mi periodo presidencial”.

El presidente agregó que inmigrantes sin autorización en el país han causado “muerte y destrucción” y que “un país sin fronteras no es país”.

Como de costumbre, culpó a los demócratas. “Son realmente obstruccionistas”, dijo.

Contrario a los reclamos de Trump, las separaciones provienen en gran parte de la política de “cero tolerancia” anunciada con fanfarria el mes pasado por el fiscal general Jeff Sessions. A medida que se detiene a más familias por cruzar ilegalmente la frontera, los adultos son llevados a centros de detención que son efectivamente cárceles y los niños son enviados a otros lugares.

Trump llevó a Twitter sus acusaciones: “¿Por qué los demócratas no nos dan los votos para componer las peores leyes migratorias del mundo? ¿Por qué no se indignan por los asesinatos y crímenes causados por las pandillas y matones, incluyendo a la MS13, que vienen a nuestro país de manera ilegal?”.

Reacciones

Jeb Bush pareció aludir al tuit de Trump al replicar que los niños no deben ser usados como “arma de negociación”.

“Trump debe poner fin a esta política desalmada y el Congreso debe llegar a un acuerdo migratorio que reforme el proceso de asilo, la seguridad fronteriza y ofrezca la residencia con posibilidad de nacionalización para los dreamers”, tuiteó el exgobernador, quien fue uno de los oponentes de Trump por la presidencia en la primaria del 2016.

Hillary Clinton indicó que lo que ocurre en la frontera “es una crisis moral y humanitaria”. Melania Trump pide que su país sea “gobernado con el corazón”.