La embajadora de Estados Unidos en México, Roberta Jacobson, confirmó que a partir de mayo dejará su cargo; su salida se origina en un momento en el que la relación entre ambas naciones es complicada.

“Ha sido un honor y un placer servir a mi país como embajadora de México. Tras 31 años de servicio para el gobierno estadounidense, partiré a principios de mayo en busca de otras oportunidades. Lo hago sabiendo que la relación México-Estados Unidos es fuerte y crucial y que el increíble equipo de nuestra misión en México continuará cerciorándose de que así sea”, escribió en su cuenta de Twitter y agregó que desconoce quién será su sucesor.

De acuerdo a versiones de la prensa estadounidense, Edward Whitacre, expresidente de AT&T sería el nominado por Donald Trump. A medio día,

La Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) informó que otorgará beneplácito al nuevo embajador. En un comunicado, apunta que fue el 17 de febrero cuando el secretario de Estado Rex Tillerson, informó a la cancillería mexicana la decisión de nombrar a un nuevo representante.

Oficialmente, revela la SRE, fue el 20 de febrero cuando pidió el benplácito a México.

Diplomática clave

El profesor e investigador de la Universidad Anáhuac, Adolfo Laborde, consideró que la experiencia de Roberta Jacobson y su conocimiento sobre México, ha sido una bisagra para mantener un relación profesional y fluida entre los dos países. “Administró la relación conforme a lo que pudo hacer y considerando los lineamientos desde Washington. No alteró la relación, abrió muchos puentes de entendimiento”.

Agregó que el cambio de diplomático puede impactar en los avances obtenidos no sólo en materia de la relación bilateral sino en la renegociación del TLCAN. “México es muy importante para las relaciones de EU, el sucesor tendrá que ser un operador directo de Trump para atender las necesidades de la compleja relación”, precisó el académico.