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Tres medallas pero ninguna de oro, los agridulces Juegos de Marco Odermatt

El actual líder de la clasificación de la Copa del Mundo en descenso, super-G y en gigante se muestra satisfecho con su participación.

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El suizo Marco Odermatt, medallista de plata.DIMITAR DILKOFF / AFP

AFP

Cuarto en descenso, bronce en super-G, plata en gigante y en combinada por equipos. El genio suizo del esquí Marco Odermatt, que prometía una cosecha dorada en Bormio, cerró este sábado sus Juegos Olímpicos con tres medallas en el cuello, pero ninguna de oro.

"El balance es muy positivo. Si no estamos satisfechos con tres medallas, entonces tenemos un problema", lanzó en zona mixta el N.1 del mundo, con gesto cansado después de su cuarta prueba en ocho días, terminada con una nueva medalla de plata.

"Por supuesto, hubiera sido lindo tener una de oro, pero ya tengo una en casa (oro en gigante en los Juegos 2022). Ahora es una bonita colección", añadió.

Pero lo cierto es que poca gente hubiese apostado antes de la cita de Milán-Cortina a que Odermatt, número 1 mundial en esquí alpino desde hace cuatro años, regresaría a casa sin un oro.

En el descenso la semana pasada, Odermatt, actual líder de la clasificación de la Copa del Mundo en descenso, super-G y en gigante, estuvo un peldaño por debajo de sus rivales y terminó en cuarto puesto.

El lunes, el suizo tuvo que conformarse con la plata en la combinada por equipos junto a Loïc Meillard.

Dos días más tarde no pudo ocultar su gesto de decepción en el rostro al confirmar que de nuevo había sido batido (bronce).

Y este sábado nada puedo hacer ante el brasileño Lucas Pinheiro Braathen, que casi dejó la prueba vista para sentencia con una impresionante primera manga.

"Al 98 o 99%"

"Esquié bien estas últimas semanas", proclamó en conferencia de prensa Marco Odermatt.

"Quizá no estuve a mi nivel top. Quizá al 98, 99% y no siempre al 100%. Pero es el esquí, no se puede estar siempre a tope y es un deporte en el que cada vez el margen para ganar es más pequeño, o para conquistar una medalla", agregó.

Presente en las tres disciplinas (descenso, super-G, gigante) en el circuito de la Copa del Mundo, el prodigio de Nidwalden ha encadenado en los últimos meses más pruebas que sus rivales menos polivalentes, y quizá llegase a Bormio menos fresco.

El suizo, obsesionado con el descenso los últimos años, puso el acento en los entrenamientos de velocidad esta temporada, aunque ello le hiciera ceder parte de su hegemonía en el gigante.

La apuesta le dio réditos en Copa del Mundo, donde Odermatt se impuso en los descensos más prestigiosos del circuito (Wengen, Val Gardenna y Beaver Creek). Pero no le sirvió para lograr sus principales objetivos- la victoria en Kitzbühel y el título olímpico en Bormio- y quizá le costase incluso el oro en gigante este sábado.

"Ello demuestra que es el mejor esquiador del mundo en temporadas enteras pero que tiene competencia capaz de hacerle cosquillas. Y en una carrera de un día todo es posible", analizó el francés Léo Anguenot, sexto en el gigante este sábado.

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