Jerusalén. Israel decidió prohibir hasta el 31 de enero el despegue o el aterrizaje de la mayoría de los vuelos de pasajeros para frenar la propagación de nuevas cepas del coronavirus.

"Cerramos herméticamente el cielo, salvo raras excepciones, para evitar la entrada de mutaciones del virus y asegurarnos que avanzamos rápidamente con nuestra campaña de vacunación", informó el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu.

La medida entrará en vigor en la medianoche del lunes al martes hasta el 31 de enero, precisó un comunicado de la oficina del jefe de gobierno.

Los vuelos de carga y para luchar contra los incendios, así como para un tratamiento médico, funerales o procedimientos legales, están autorizados.

Oficiales del ministerio de Salud y de Interior decidirán sobre las peticiones de vuelos "por necesidades humanitarias o personales", precisó el comunicado.

Israel se encuentra sumido, desde diciembre, en su tercer confinamiento hasta finales de enero.

Según el ministerio de Salud, se han vacunado ya 2.5 millones de los nueve millones de habitantes.

Protestas en Europa

Paralelamente, el mundo se debatía el día de ayer entre reforzar las restricciones para contener la pandemia que bate récords de víctimas y las crecientes protestas en varios países ante las medidas de aislamiento cada vez mas severas.

En Holanda, manifestaciones contra el toque de queda degeneraron en inusuales incidentes y detenciones, dejando al menos 30 detenidos, tras hechos similares en Dinamarca.

Suecia cerró el trafico fronterizo con Noruega.

Mientras que Francia siguió los pasos de Bélgica y reforzó los controles fronterizos con sus vecinos, preocupada por la cepa británica.

Al otro lado del Atlántico, Estados Unidos superaba los 25 millones de infectados añadiendo dramatismo a la situación mundial.

El presidente Joe Biden y su homólogo francés Emmanuel Macron mantuvieron una conversación telefónica en la que coincidieron en la prioridad del combate contra el Covid-19 "en el marco de la Organización Mundial de la Salud".

La pandemia ha provocado ya más de dos millones de muertes y orilla los 99 millones de contagios, una cuarta parte de ellos solamente en Estados Unidos.

Aunque en Estados Unidos el promedio semanal de nuevos casos está comenzando a caer, según datos del Covid Tracking Project, todavía se registran "casi tres veces más casos nuevos cada día que durante el máximo del verano (boreal)".