Osaka.- En la cumbre del G20, un foro donde antes predominaban las ideas liberales, el presidente ruso Vladimir Putin impactó al atacar de manera frontal el progresismo occidental, ampliando aún más el abismo ideológico.

Separado del exclusivo club del G8 después de la anexión de Crimea en 2014, Vladimir Putin ya no es hoy en día el único en defender una visión conservadora del mundo sobre temas que van desde la sexualidad a la inmigración, provocando inclusive una leve aprobación de Donald Trump.

"La idea de progresismo es obsoleta. Entra en conflicto con los intereses de la inmensa mayoría de la población", declaró Putin en una entrevista al Financial Times publicada justo antes de la cumbre del G20 en Osaka, Japón.

Putin criticó a Alemania por su política de acogida y acusó a las autoridades de dejar a los migrantes "matar, saquear, violar en total impunidad", y al mismo tiempo dijo comprender la idea del presidente estadounidense Donald Trump de construir un muro en la frontera con México.

El sábado aseguró que las ideas pro-LGBT eran "impuestas" de manera agresiva a la gente que es hostil a las mismas con una "aplastante mayoría". Según él, "eso puede explicar el fenómeno de Trump, su victoria, el hecho de que gente descontenta salga a la calle en los países occidentales".

Los europeos a la defensiva

La concepción del mundo de Vladimir Putin, por lo regular expuesta en términos tan crudos solo a su electorado en Rusia y no a los proyectores de la diplomacia internacional, impactó la sensibilidad de algunos en Osaka.

"Lo que encuentro obsoleto es el autoritarismo, los cultos de la personalidad, el reino de los oligarcas", replicó el presidente del Consejo europeo, Donald Tusk.

El presidente francés Emmanuel Macron dijo que "estoy convencido de que en este mundo lleno de incertidumbres, las democracias liberales tienen aún mucho por aportar".

Donald Trump, por su parte, señaló que Vladimir Putin "comprende lo que ocurre", y agregó que ciudades estadounidenses como San Francisco y Los Angeles son "tristes" porque son dirigidas por "progresistas".

La estrella de la canción británica Elton John acusó por su parte a Putin de "hipocresía", luego de que el presidente ruso afirmara que Rusia no "tiene problema" con las personas LGBT y quiere que todo el mundo sea feliz, en la entrevista en el Financial Times.

Cruzada

Putin, quien llegó a la presidencia de Rusia en 2000, se había presentado como partidario del liberalismo económico y de la modernización de la sociedad rusa.

Sus años de poder fueron marcados por una recuperación económica del país y el regreso con fuerza a la escena internacional, pero también por la represión de la oposición, un control cada vez más estrecho de la sociedad civil y de los medios muy independientes.

Las sanciones impuestas contra Rusia desde 2014 condujeron a una actitud cada vez más antioccidental, mientras que las ideas conservadoras ganaban terreno en la sociedad, bajo el impulso de la potente Iglesia ortodoxa.

El sector cultural ha sufrido una fuerte presión de los medios conservadores en los últimos años, y algunos espectáculos, películas y exposiciones son atacados o prohibidos.

El control de internet fue reforzado bajo el efecto de varias leyes controvertidas y las organizaciones de defensa de los derechos humanos o de los LGBT están ahora más que nunca bajo la vigilancia constante de las autoridades.

Según el analista independiente Vladimir Frolov, el presidente ruso realiza una "cruzada contra el progresismo" con la esperanza de unificar las fuerzas conservadoras del mundo entero en torno suyo.

"En Occidente están habituados a ver a Vladimir Putin en su nuevo papel de líder de la derecha y eso le da confianza y una especie de independencia", dijo Frolov a la televisión opositora Dojd.