Washington. Estados Unidos anunció el día de ayer 2 de septiembre, sanciones contra la fiscal general de la Corte Penal Internacional (CPI), la gambiana Fatou Bensouda, al objetar la investigación de soldados estadounidenses por presuntos crímenes de guerra en Afganistán.

“Cualquier persona o entidad que continúe asistiendo en forma material” a la fiscal en esas investigaciones “también estará sujeta a sanciones”, manifestó el jefe de la diplomacia estadounidense, Mike Pompeo, durante una conferencia de prensa.

El tribunal internacional deploró en junio “una serie de ataques sin precedentes” en su contra y subrayó la independencia de su trabajo.

“Hoy pasamos de las palabras a los hechos”, puntualizó Mike Pompeo, “porque, lamentablemente, la CPI sigue apuntando a los estadounidenses”.

“No toleraremos los intentos ilegítimos de la CPI de poner a los estadounidenses bajo su jurisdicción”, agregó.

“El compromiso de Estados Unidos con la justicia para las víctimas de los peores crímenes sigue declinando en forma vergonzosa”, reaccionó Balkees Jarrah, de Human Rights Watch, en Twitter.

Washington ya había prohibido previamente el ingreso de los funcionarios judiciales de la CPI a Estados Unidos y revocado la visa de Bensouda.

La investigación internacional impulsada por Bensouda está dirigida, entre otras cosas, a los abusos presuntamente cometidos por soldados estadounidenses en el país donde Estados Unidos libra la guerra más larga de su historia desde el 2001. También se han presentado denuncias de tortura contra la CIA.

“El multilateralismo por multilateralismo solo termina en una sala para conversar; no ayuda”, consideró Pompeo, quien está profundamente involucrado en la campaña de reelección de Trump, algo sin precedentes para un secretario de Estado en funciones.