El presidente de China, Xi Jinping, inauguró el sábado una cumbre con los jefes de Estado de Rusia e Irán presumiendo "unidad" del bloque frente a las tensiones comerciales y diplomáticas con Estados Unidos, y mientras el G7 en Canadá revela profundos desacuerdos entre Washington y sus aliados.

La cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS), que además de China y Rusia incluye a varios países del centro y el sur de Asia, empezó el sábado en la ciudad costera de Qingdao, en el este de China.

El principio de esta reunión coincide con las últimas horas, al otro lado del Pacífico, de la reunión de los países industrializados del G7, que dejó de ser G8 desde que Rusia fue excluida del club en 2014. El G7 intentaba reducir las grandes fracturas que el presidente estadounidense Donald Trump ha abierto sobre comercio y el programa nuclear iraní.

Vehículos blindados y fuerzas de seguridad patrullaban el sábado las calles de la gran ciudad portuaria china, conocida por sus colinas de pinos y sus mansiones de estilo alemán.

El presidente Xi celebró en el banquete inaugural la "unidad y armonía confuciana" y "el espíritu de Shanghái", que "se centra en encontrar un argumento de entendimiento común "entre los miembros de la OCS, un bloque de seguridad regional fundado en 2001.

El presidente ruso Vladimir Putin, el paquistaní Mamnoon Husain y el primer ministro indio Narendra Modi -pese a la rivalidad entre Nueva Delhi e Islamabad- participan de esta demostración de "unidad".

¿Es Irán miembro de la OCS?

Aunque Teherán solo es miembro observador de la OCS, el presidente iraní Hasan Rohani está en la cumbre de Qingdao.

Su presencia puede ser una forma de medir el apoyo ruso y chino al acuerdo de 2015 en el cual Teherán aceptaba limitar sus actividades nucleares a cambio de una reducción de las sanciones internacionales, y que está suspendido desde que el presidente Donald Trump decidió retirar a Estados Unidos de este pacto internacional.

Bajo la amenaza de nuevas sanciones contra las empresas extranjeras activas en el país, Irán busca garantizarse el apoyo de otros firmantes --europeos, Rusia y sobre todo de China, gran consumidora del petróleo iraní-- para mantener a flote su economía.

Rohani se reunió el sábado con el presidente Putin e hizo un llamado a un "diálogo más importante y serio" entre Moscú y Teherán después del "retiro ilegal" de Washington, según indicó una transcripción difundida por el Kremlin.

Putin, por su parte, expresó su apoyo para que Irán se convierta en miembro pleno de la Organización de Shanghái.

Frente a la retirada estadounidense "los miembros de la OCS podrían acordar un estatuto de miembro para Irán, para expresarle su apoyo y su apego al acuerdo nuclear", observa Dawn Murphy, profesor de relaciones internacionales del US Air War College.

"Irán no puede esperar de forma indefinida. Hemos sido un actor fiel a nuestros compromisos. Y estamos frente a una región extremadamente volátil", afirmó a la AFP una alta responsable iraní, Masoumeh Ebtekar, durante una visita a Lituania.

- Rutas de la Seda -

Rohani es el segundo presidente iraní que asiste a una cumbre de la Organización de Shanghái, donde Teherán solo tiene un estatuto de observador.

La OCS cuenta entre sus miembros a cuatro exrepúblicas soviéticas de Asia Central (Uzbekistán, Kazajistán, Tayikistán, Kirguistán) y dos recién llegados: India y Pakistán. El primer ministro indio Narendra Modi viaja también a Qingdao.

Esta cumbre se celebra además justo antes de la histórica reunión, el martes en Singapur, entre Trump y el líder norcoreano Kim Jong Un.

China, que no pretende dejarse marginar por las conversaciones entre Washington y Pyongyang, debe además aprovechar la cumbre de la OCS para impulsar su gran proyecto de infraestructuras de "nuevas rutas de la seda".

Ello se produce asimismo en un momento en que el gigante asiático sigue bajo la amenaza de sanciones aduaneras estadounidenses, preludio de una posible guerra comercial.

En este contexto, el comercio y las cooperaciones económicas ocuparán buena parte de las conversaciones en la OCS, según Dawn Murphy.