Ciudad del Vaticano.- El papa Benedicto XVI se refirió al dolor ante una tragedia como el tsunami en Japón y habló de las guerras en África y el temor del infierno, en la primera entrevista concedida a la televisión italiana en ocasión del Viernes Santo.

Con sotana blanca, sentado frente al escritorio de su estudio privado del palacio apostólico, con voz algo ronca y tono paterno, el pontífice respondió a siete preguntas formuladas por personas de países y condiciones muy diferentes: una niña japonesa, una mujer musulmana de Costa de Marfil, una madre italiana y estudiantes cristianos de Irak, entre otros.

Por primera vez en la historia, un Papa participa en un programa de la televisión pública italiana (RAI Uno), llamado "A su imagen", para responder a las preguntas de un grupo de fieles, las cuales eran sucesivamente comentadas por creyentes y expertos.

El programa, que duró una hora y veinte minutos, fue grabado con anticipación y transmitido a las 14:00 horas, aproximadamente la misma hora en la que se cree que murió Jesús.

El programa arrancó con la pregunta sobre el "sentido del dolor" de una niña italo-japonesa de siete años, Elena, quien presenció la muerte de otros niños, sintió temblar su casa y quedó traumatizada por el terremoto seguido de tsunami que azotó el 11 de marzo pasado a su país.

"Querida Elena, te saludo con todo el corazón. También yo me pregunto: ¿por qué es así? ¿Por qué ustedes tienen que sufrir tanto mientras otros viven cómodamente?", contestó el papa alemán.

"No tenemos respuesta, pero sabemos que Jesús ha sufrido como vosotros, inocentes", dijo a la niña.

Entre las siete personas escogidas para realizar una pregunta, de las más de 2000 propuestas enviadas a la redacción, la más conmovedora fue la de una madre italiana que asiste a su hijo de cuarenta años de edad en coma irreversible.

"Santidad, el alma de mi hijo, Francesco, en estado vegetativo desde el 2009, ¿ha abandonado su cuerpo?", pregunta.

"Ciertamente el alma está todavía presente en el cuerpo. La situación es un poco como la de una guitarra que tiene las cuerdas rotas y que no se puede tocar", explicó.

"Estoy también seguro de que esta alma escondida siente en profundidad vuestro amor, a pesar de que no comprende los detalles, las palabras, etc, pero siente la presencia del amor", aseguró.

El Papa, que inicialmente había aceptado responder sólo a tres preguntas relacionadas con la vida de Jesús, tema de su último libro, accedió a ampliar el espacio debido al éxito que la iniciativa suscitó.

Benedicto XVI abarcó también el tema de las persecuciones contra los cristianos por parte de musulmanes en Irak.

"Las instituciones, todos los que tienen una posibilidad de hacer algo por Irak, deben hacerlo", pidió el Papa al responder a un grupo de estudiantes iraquíes cristianos preocupados por el aumento de la emigración católica.

Ante la dramática situación en Costa de Marfil, una de las tantas guerras olvidadas del continente africano, descrita por una mujer musulmana, Bintú, el Papa invitó "a todas las partes" a "renunciar a la violencia y buscar las vías de la paz".

Interrogado sobre lo que hizo Jesús en el lapso de tiempo entre la muerte y la resurrección y sobre su descenso a los infiernos, el Papa explicó con claridad ese dogma de la Iglesia.

"En primer lugar, este descenso del alma de Jesús no debe imaginarse como un viaje geográfico, local, de un continente a otro. Es un viaje del alma", asegura.

"Esta palabra del descenso del Señor a los infiernos significa, sobre todo, que Jesús alcanza también el pasado, que la eficacia de la redención no comienza en el año cero o en el año treinta, sino que llega al pasado, abarca el pasado, a todas las personas de todos los tiempos", subrayó.

KLM