La juventud es el momento de estudiar la sabiduría; la vejez, el de practicarla.

Jean Jacques Rousseau

México enfrenta hoy un problema mayúsculo cuyas dimensiones no alcanzan a ser claramente identificadas por quienes más sufrirán sus consecuencias.

Si preguntamos hoy a cualquier persona que tenga menos de 25 años qué ha pensado o qué ha empezado a hacer para preparar su vida en el retiro, mayoritariamente recibiremos como respuesta que se trata de un tema para el cual falta tanto tiempo que no merece ninguna atención en el presente.

Sin embargo, son varios los factores que crean una potencial bomba de tiempo que, de no atenderse de inmediato, provocará dentro de algunas décadas que una generación esté condenada, en su gran mayoría, a una vejez con carencias sustanciosas.

Por un lado, después de la importante reforma al sistema pensionario que se realizó en 1996, en esencia no se han tocado los demás aspectos que representan problemas mayúsculos para el futuro. Persiste una edad de retiro anacrónica. La referencia de la edad de 65 años para retirarse se estableció hace más de 100 años (con el inicio de los primeros sistemas de pensiones en Alemania); pero hoy, que la vida efectiva para un joven podría llegar a más de 80 años de edad, claramente ya no es realista esa edad de retiro. Implica generar un ahorro en casi tres años por cada año de vida en el retiro.

El segundo factor es que mientras la recomendación internacional es que se cotice en los sistemas pensionarios 15% del salario, en México el nivel actual es tan sólo de 6.5 por ciento. La verdad es que con ese nivel de cotización es imposible generar una masa de ahorro suficiente para sostener adecuadamente la vida en el retiro.

A ello se suma el que en la economía mexicana existen elevados niveles de informalidad, lo que implica que un porcentaje importante de la población no cotiza al sistema de retiro en algún momento de su vida laboral o lo hace con salarios bajos o que se declaran por debajo de su nivel real, afectando aun más su capacidad de ahorro para el futuro, pues a decir verdad abrir una cuenta individual en una afore a la cual se realicen aportaciones voluntarias frecuentemente es un tema que en su mayoría no se contempla en lo absoluto.

El Congreso en México, más allá de sus intereses políticos de corto plazo, debe legislar para realizar los cambios necesarios. No se trata de considerar que la estructura del sistema de pensiones actual no sirve, sino de que los cambios que debieron hacerse no se hicieron de fondo. El sistema anterior es todavía más ineficiente que el actual. Y hay áreas donde el problema es mayor: recientemente, recibimos la noticia de que Petróleos Mexicanos movió la edad de retiro para algunos de sus trabajadores, pero la sorpresa fue saber que se movió a 60 años de edad; un rango inferior a la edad que aplica para la mayoría de los trabajadores y más alejada aun de la realidad laboral y demográfica actual de México.

Es necesario hacer conciencia

En adición a lo anterior, es necesario generar más conciencia y un claro sentido de urgencia entre los jóvenes respecto del tema de su retiro, para que entiendan que si no se hacen cargo de esto nadie más lo hará, y su vejez, mucho más larga que la de sus padres, será de pobreza.

En Polonia, algunos estudios abordan cómo provocar un cambio conductual en el comportamiento de los jóvenes. En el estudio How To Make Young Poles Save More For Retirement , se indica que la condición de matrimonio acelera en los jóvenes el momento de preocupación por el retiro. En México, la edad promedio de matrimonio se ha alargado y ello no ayuda a resolver el problema.

El estudio realizado en Polonia muestra por otro lado que sí existe una posibilidad de mejorar la conducta de previsión en los jóvenes cuando se les expone a información puntual, específica y cruda sobre los escenarios financieros que enfrentarán en el futuro.

Si no avanzamos en estos temas, si no apoyamos a los jóvenes a entender el gigantesco reto que implica su retiro en el futuro, si no actuamos como sociedad y como estado para hacer los cambios necesarios, nadie estará para responder en el futuro a quienes hoy son jóvenes, por la vejez de miseria que enfrenten.

El autor es politólogo, mercadólogo, especialista en economía conductual, profesor de la Facultad de Economía de la UNAM y director general de Mexicana de Becas, Fondo de Ahorro Educativo. Síguelo en Twitter: @martinezsolares