El 2020 nos ha dejado dos lecciones muy importantes que debemos tomar en cuenta para iniciar un mejor 2021, la primera es que la salud es lo más importante, y la segunda es que la manera en que construyamos nuestro patrimonio será fundamental para afrontar los imprevistos.

De ahí la importancia del ahorro, pero sobre todo de la inversión, el poder destinar una parte de nuestros ingresos a un instrumento que nos otorgue rendimientos, generará una mayor certidumbre sobre nuestro futuro.

Es importante tener claro que el dinero que no se invierte pierde su valor por lo que dejarlo debajo del colchón o en una tarjeta de débito se traduce en pérdidas.

Para empezar en el mundo de las inversiones es necesario tomar varios puntos en cuenta:

Monto: Actualmente ya puede invertir desde 50 pesos a través de su Afore haciendo aportaciones voluntarias. Con 100 pesos puedes abrir una cuenta de Cetes o si tienes más de 1,000 pesos puedes invertir en fondos de inversión o abrir una cuenta en una Casa de Bolsa.

Es importante tomar en cuenta que la institución en la que decidas invertir debe estar regulada por la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV).

Rendimiento: Está condicionado a las tasas de interés, actualmente, Banxico tiene la tasa de referencia ubicada en 4.25%, que es aproximadamente el retorno mínimo que puedes obtener con inversión en Cetes.

Cabe señalar que los retornos que te ofrezca cada instrumento de inversión está directamente relacionado al tipo de inversionista que seas y el plazo que elijas.

Riesgo: La incertidumbre sobre el rendimiento es una variable subjetiva y que define el perfil del inversionista que seas:

  • Conservador: Es aquel que refiere rendimientos bajos con tal de preservar el capital. Invierte en productos de bajo riesgo, pero protege su dinero contra los efectos de la inflación.
  • Moderado: Esta dispuesto a aceptar un poco de riesgo a cambio de incrementar su inversión. Busca tener un portafolio balanceado.
  • Agresivo: Acepta niveles de riesgo alto. Soporta adecuadamente la presión que generan los altibajos en el valor de sus inversiones. La seguridad del capital pasa a segundo término en relación con la posibilidad de obtener rendimientos altos.

Horizonte: Esta variable determina el plazo que dejarás tu dinero trabajando:

Corto Plazo: Es útil para invertir el dinero que vas a usar pronto o para tener un fondo de emergencia de gastos pequeños. Son inversiones de 1 a 3 años. Común en instrumentos como Cetes.

Mediano Plazo: Son inversiones de 3 a 5 años, acepta niveles de riesgo más altos. Se privilegian colocaciones que pueden ser mantenidas por un período de tiempo mayor, lo que permite tolerar fluctuaciones de precios en el corto plazo. Un ejemplo de este tipo de inversión son los fondos de inversión.

Largo plazo: Más de 5 años, el objetivo es lograr un fuerte crecimiento del capital invertido en el largo plazo, lo que implica colocar dinero en activos más riesgosos con marcadas fluctuaciones de sus precios.

Para iniciar el mundo de las inversiones y saber hacía dónde vas, es importante que te preguntes: cuál es tu meta, qué plazo se ajusta mejor a tu objetivo, cuánto riesgo estás dispuesto a asumir y que rendimientos te gustaría obtener. De esta manera podrás saber cuál es tu mejor opción.

alba.servin@eleconomista.mx