Como cada primer lunes de octubre, se celebra el Día de la Educación Financiera, una actividad con la que se busca crear cultura financiera en la sociedad española para que los ciudadanos puedan tomar sus decisiones económicas con responsabilidad y conocimiento.

Las finanzas no están reservadas solo a directores financieros, operadores de bolsa o banqueros. Todos, a lo largo de nuestra vida, tomamos decisiones financieras que pueden condicionar nuestro futuro. Pensemos por ejemplo en la compra de una casa o en pedir un préstamo para comprar un coche… ¿O tal vez sea mejor opción un renting o un leasing? Si tenemos ahorrado dinero en el banco tal vez optemos por adquirir un activo financiero que nos ofrezca rentabilidad.

Vista la utilidad de las finanzas en nuestra vida diaria trataremos de esclarecer algunos conceptos básicos.

En primer lugar, es importante conocer el concepto del valor del dinero en el tiempo. Imagínese que gana en “Pasapalabra” una cantidad importante y los organizadores del concurso le dan dos opciones: recibir el dinero inmediatamente o dentro de un año. >

Obviamente preferiremos recibir el dinero cuanto antes. Si pensamos un poco más en ello nos daremos cuenta de que dada la inflación (aumento generalizado y sostenido de los precios de los bienes y servicios durante un periodo de tiempo) compraríamos menos cosas dentro de un año que ahora. Además, se podría invertir ese dinero durante un año y obtener más dinero. Y no podemos olvidar el factor riesgo (vaya usted a saber cómo estará la situación al cabo de un año).

Cómo saber cuánto vale el dinero

Esta reflexión está relacionada con el concepto de tipo de interés que no es más que el precio del dinero. Todos tenemos claro que si pedimos un préstamo a un banco tendremos que devolver una cantidad adicional a la suma obtenida (el tipo de interés). Aquí es interesante conocer la diferencia entre el TIN (Tipo de Interés Nominal) y el TAE (Tasa Anual Equivalente).

El TIN es el tanto por ciento que recibe el banco por ceder el dinero, refleja solo el coste del producto financiero y puede calcularse en distintos periodos (semanal, mensual, trimestral, anual etc). Además, no tiene en cuenta ningún gasto asociado a la operación (comisiones, costes de gestión etc).

Para saber exactamente cuánto nos va a costar ese crédito será más interesante conocer la TAE, que tiene en cuenta el valor del TIN, la frecuencia de los pagos (pasaremos todo a frecuencia anual), las comisiones bancarias por cancelación y amortización y los gastos de la operación. Por tanto, para comparar los distintos préstamos que ofrecen los bancos y ver cual interesa más hay que fijarse en la TAE y no en el TIN.

Muchos mercados

Otra cosa que encontramos todos los días en las noticias y en la empresa es la evolución de los mercados. En realidad hay muchos tipos de mercados, desde el mercado del barrio donde se venden frutas, verduras o carne hasta los mercados de acciones o mercados virtuales.

¿Qué son los mercados? Básicamente el lugar donde se encuentran la oferta y la demanda (una tienda, un hipermercado, una tienda virtual en internet, la bolsa…) y se produce la operación; es decir, donde se compran y venden productos o servicios. Los más nombrados en las noticias son los mercados financieros donde se compran y venden activos financieros.

Activos financieros, inversión y ahorro

Los activos financieros no son más que un documento emitido por una empresa, institución privada o pública o banco que otorga a su comprador el derecho a recibir ingresos futuros por parte de quien lo emite. Para el emisor significa un pasivo financiero, una obligación o deuda que debe ser pagada.

Ejemplos de activos (para el comprador) o pasivos (para el emisor) son los bonos y obligaciones del Estado, o bonos de deuda de empresas, acciones de empresas, pagarés, etcétera. Los activos financieros son una forma de dirigir el ahorro hacia la inversión.

Más o menos riesgo

Si tenemos ahorros y queremos invertirlos podemos elegir entre los activos financieros de renta fija y los de renta variable. Con la renta fija uno conoce la cuantía de los pagos y cuándo va a recibirlos. Pensemos por ejemplo, en el ámbito público, en Letras del Tesoro, Bonos y Obligaciones del Estado. En el ámbito privado, están los pagarés, los bonos y las obligaciones.

También está la renta variable, donde ni la rentabilidad ni el retorno del capital invertido está asegurados ni (de hecho) son conocidas cuando se realiza la inversión. Aquí estarían, por ejemplo, las acciones de las empresas que cotizan en bolsa. Son las partes en las que se divide la propiedad de la empresa. El accionista tendrá el derecho a percibir una parte de los beneficios generados si la empresa decide repartirlos. Las acciones también pueden dar derechos de voto en la toma de decisiones de la compañía.

La elección entre la renta fija o variable dependerá del riesgo que el inversor quiera asumir. El riesgo entendido como posibilidad de pérdidas o de que el resultado no sea el esperado. Hay que entender que a mayor riesgo mayor rentabilidad esperada de un producto. Por eso, siempre hay que desconfiar de productos financieros que ofrezcan una rentabilidad elevada con poco riesgo.

Maximizar el beneficio

La rentabilidad relaciona el beneficio de la inversión con la inversión efectuada. Se busca conseguir la máxima rentabilidad. En otras palabras, obtener el máximo beneficio con la mínima inversión posible.

La liquidez se refiere a la capacidad de la empresa para obtener dinero en efectivo de forma inmediata y sin sufrir pérdidas. Si hablamos de una inversión nos referimos a la capacidad de convertirse de forma inmediata en efectivo.

A la hora de invertir, tanto la empresa como los inversores deben buscar el equilibrio entre rentabilidad, riesgo y liquidez.

Contabilizar no es lo mismo que financiarse

Otra cuestión importante es entender la diferencia entre la contabilidad y las finanzas. Mientras que la contabilidad se centra en la obtención de información económica interna y externa de la empresa, las finanzas incluyen las decisiones de la dirección sobre inversiones y financiación.

A partir del análisis de la información que proporciona la contabilidad se realiza la planificación financiera de la empresa. Puede que en las empresas más pequeñas la contabilidad y las finanzas las lleve la misma persona pero en las medianas y grandes el responsable de contabilidad suele reportar y depender del director financiero.

Vemos, por tanto, que las finanzas son un asunto que nos afecta a todos y que es importante conocerlas para tomar buenas decisiones en este ámbito.

Jorge Hernando Cuñado, Profesor de Economía y Empresa, Universidad Nebrija

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.