Lectura 4:00 min
Cómo puede lo irrelevante afectar nuestras decisiones
En muchos casos las personas tienen respuestas significativas con información poco importante.
Aun los pensadores más analíticos son previsiblemente irracionales; los más inteligentes lo reconocen y actúan con ?base en ello.
Ariely, economista conductual
Las personas tomamos decisiones con base en la información con la que contamos: en ocasiones se trata de información nueva, en otros casos se trata de información relacionada con el cómo hemos actuado en la misma situación en el pasado y en muchas ocasiones se trata de información sobre temas o situaciones de nuestro pasado que creemos que son semejantes a las que ahora enfrentamos.
SESGOS QUE IMPIDEN INTERPRETAR CORRECTAMENTE LA INFORMACIÓN
En diversas ocasiones he referido que de acuerdo con múltiples investigaciones y los más recientes avances de la ciencia económica y de la conducta, las personas tenemos sesgos en nuestra percepción que nos impiden interpretar adecuadamente la información correcta que el entorno nos presenta.
Pero en adición a ello, existen además casos en los que las personas no solo interpretamos mal la información correcta, sino que además incorporamos a nuestra decisión, información incorrecta o irrelevante como si fuera correcta, afectando así gravemente el resultado de nuestras decisiones.
Un caso frecuente se refiere a cuando incorporamos a nuestra decisión los que estadísticamente pueden ser considerados casos atípicos o aberrantes.
Se trata de situaciones fuera de lo que es más frecuente o probable, pero que precisamente por su condición atípica nos resultan sumamente llamativos y ejercen una influencia poderosa afectando lo que consideramos que probablemente ocurra.
Para ejemplificar ello, podemos hablar de cuando decimos que fumar no necesariamente es perjudicial para la salud porque conocemos un caso de una persona que ha vivido muchos años fumando.
En este caso, damos mucha relevancia a ese caso atípico (por lo extraordinario) y estamos desestimando la gran cantidad de casos de evidencia probada que muestran que el tabaco afecta gravemente la salud. Un caso extraordinario nos oculta lo que es más probable en términos estadísticos.
En algunas ocasiones este fenómeno incluso ni siquiera trata de casos genuinamente atípicos, sino que carecemos de toda la información al respecto y sólo conocemos parcialmente alguno de los elementos que pensamos que provocaron ese resultado fuera de lo que era probable y normal.
Al respecto, en una investigación publicada en julio de este año por Thomas Ahn y Jacob Vigdor, se explica a través de distintos experimentos, cómo en muchos casos las personas tienen respuestas significativas ante información que es irrelevante en términos del tema o decisión que enfrentan.
En la investigación se destacan los casos en que las personas perciben una ventaja, un premio o un incentivo que recibe otra persona, dándole una interpretación sesgada que los lleva a utilizar esa información como relevante, aun cuando no lo sea.
Tratándose de nuestras decisiones financieras, un ejemplo de ello ocurre cuando una persona está tomando una decisión acerca de dónde localizar sus recursos de ahorro y escucha por una referencia de terceros de una persona que ganó mucho en un instrumento determinado, por ejemplo, una caja de ahorro.
Toda la información racional con la que cuenta y conoce le señala que los rendimientos muy elevados están asociados a riesgos también altos y que un rendimiento excesivo puede estar asociado a un instrumento que es poco confiable.
No conoce además otros datos específicos para normar su decisión sobre esta información atípica, como por ejemplo a través de que vehículo invierte esa caja de ahorro o si se trató de un rendimiento acotado a un periodo de tiempo determinado.
Pero el solo hecho de que perciba que otra persona tuvo una ganancia extraordinaria, lo lleva a dar una relevancia que no tiene esa información aislada y a desestimar toda la información confiable con la que sí cuenta.
Entender cómo lo muy llamativo puede ser atípico y no probable, puede ayudarnos a evitar decisiones que comprometan gravemente nuestro patrimonio y el de nuestras familias.
El autor es politólogo, mercadólogo, especialista en economía conductual, profesor de la Facultad de Economía de la UNAM y Director General de Mexicana de Becas, Fondo de Ahorro Educativo.
Puedes seguirlo en Twitter: @martinezsolares