Monterrey, NL. Al sector energético de Nuevo León le preocupa que las petroleras y firmas de energía más importante de Estados Unidos como Exxon, Valero, Shell, Tesoro y Trafigura se queden prácticamente con el negocio de la importación de combustibles en México, porque tienen permisos por 20 años que vencen en su mayoría hasta 2038, mientras que las mexicanas tienen permisos vencidos o por caducar, y la Secretaría de Energía limitó las licencias a un año.

Abogados y empresarios del sector, alertaron que hay empresas mexicanas que se dedican a la importación de gasolinas y diésel y están al borde de desaparecer ante diversos obstáculos que está poniendo la Secretaría de Energía en este momento tan crítico por la pandemia.

“Es claro que los grandes con permisos de 20 años tienen una posición de mayor ventaja con respecto a los competidores”, aseguró Rogelio López Velarde, socio fundador del despacho Denton-López Velarde.

Además, dijo, la Comisión Reguladora de Energía (CRE) también presentó su solicitud de suspensión de actividades cuando todo mundo está trabajando de manera remota, y de manera extraña decide salirse y suspender actividades como una medida de represalia ante el éxito que han tenido (los amparos) en las energías renovables”, destacó.

Afectan a industria

Entre las empresas con permiso vencido en 2020 o que están por caducar este año se encuentran: Energas, Gasopipas, Energéticos Lobo, Cargolive, JZ-Link, Nexoil, Combustibles y Refinados Burgos, Forza Combustibles, Petrorack, Kia Motors México, Distribuidora de Combustibles Karzo, Fuels Oil and Gas, Energética Carvel, Estaciones BP, Glencore y Energéticos San Roberto, por citar algunas.

Otra afectación para el sector se dio en diciembre pasado, cuando la Sener estableció nuevos criterios para la importación al reducir de 5 a 1 año la vigencia de los permisos, exigiendo contar con un permiso previo para otorgar uno nuevo.

“Al incrementar los requisitos para la importación crean barreras de entrada para que los privados participen, están afectando gravemente a la industria”, aseguró Jorge Arrambide Montemayor, del despacho Santos Elizondo.

Además, dijo que la Sener amplió sus facultades para que de manera discrecional pueda cancelar los permisos ya otorgados para la importación de combustibles, dejando a las empresas ante una vulnerabilidad total.

Por ejemplo, la dependencia añadió la negativa ficta, la cual permite a la Sener negar el trámite de un permiso si no contesta en 12 días hábiles, y cancelar un permiso al considerar que hay “desbalance energético”, o si la empresa tiene fallas administrativas o en los procedimientos aduanales.

“Claramente las restricciones de recortar los plazos para el otorgamiento de permisos de importación son absurdas, pero lo más grave es que se amplían las facultades discrecionales que ya tenía la Sener para el otorgamiento de permisos”, criticó López Velarde.

Por su parte Alain Duthoy, del despacho Lexoil Consultores, refirió que en el 2020 la Sener solo concedió 175 permisos de importación, el año con la menor expedición de licencias desde 2015.

“Es claro que están en contra de cualquier inversión de privados en proyectos de energía”, puntualizó Duthoy.

rrg