El gobernador de Coahuila, Jorge Torres, rechazó cerrar todas las pequeñas minas conocidas como "pocitos" en ese estado, pese a que una explosión en una de éstas, ubicada en el poblado de Sabinas, sepultó a 14 mineros.

Torres replicó que sólo "quien esté fuera de la ley" deberá acatar las disposiciones federales al respecto de la operación minera.

"Aquellos propietarios que cumplan con las normas y reglamentos establecidos, podrán continuar operando siempre acatando lo dispuesto por la ley", apuntó Torres.

La seguridad en los yacimientos mexicanos está en entredicho especialmente desde el accidente en la mina de Pasta de Conchos, también en Coahuila en febrero de 2006, que sepultó a 65 mineros, cuyos cuerpos nunca fueron rescatados.

Las regulaciones de seguridad han sido cuestionadas por diversos sectores sindicales y sociales; a pesar del debate público, los legisladores no han podido aún cristalizar un nuevo reglamento para modificar los parámetros de operación minera.

El Gobierno de Coahuila quiso tranquilizar a los familiares atribuyendo la lentitud del rescate a las emisiones de gas metano en el interior del yacimiento, y matizó que se ha mejorado la ventilación para avanzar con mayor rapidez.

apr/ Con información de Univisión y Agencias